Reciclando y Recuperando Materiales

RECICLANDO

 

Cómo recuperar materiales, cómo hacer composta

Por: Manuel Algara Sánchez de las Matas

 

Me han pedido que de ejemplos de recuperación y reciclado de materiales y de cómo hacer composta.

¡Qué mejor que predicar con el ejemplo! 

Así que decidí ilustrar lo que hago en casa.  Resulta que no soy un experto, pero sí tengo algo de experiencia y se mucho de la teoría. Además, pienso que esto de la recuperación y reciclado de materiales es más una cuestión de desarrollar mercados y darle prioridad a las personas y al medio ambiente por sobre el capital financiero que otra cosa; difícil no es.  Si has decidido cooperar a la salud de nuestro planeta, aquí tienes una buena guía para iniciar. 

 

Primero lo primero

1- Encontrando nuestro centro de acopio

Pasear por el vecindario, o por las colonias alrededor de la nuestra, nos permitirá localizar uno o varios centros de acopio. Los precios que pagan estos pequeños negocios por los materiales recuperados no es muy alto y suele estar muy competido, por lo que no creo que valga mucho la pena buscar en todos los centros de acopio para encontrar cuál es el que da los mejores precios en la ciudad. Es al menos igual de importante saber si nos pesan bien los materiales. A menos que tengamos interés en hacer un negocio de la recuperación de materiales. En ese caso, vale la pena buscar en varias colonias y comparar tanto el pesado como los precios, comparar en serio y objetivamente, apuntando.

 

2- Decidiendo qué vamos a recuperar y qué vamos a dejar al carro de limpia

Una vez que hemos visto los precios y qué es lo que nos compran en nuestro centro de acopio cercano, debemos decidir si vamos a separar todo o sólo lo que podemos vender. Aquí debemos tomar una decisión importante en dos niveles, ambiental y económico. O tres, si pensamos que tiene un componente ético. Dependiendo de la decisión haremos más o menos esfuerzo y lograremos un mayor o menor impacto ecológico. Tú decides. Hay gente que se lo toma muy seriamente y decide separar y limpiar todo, vender cerca lo que se puede y acumular lo demás para venderlo cuando sea demasiado para tener en casa. Separo lo que voy a vender y lo que voy a hacer composta y lo demás lo pongo todo junto en bolsas de plástico para que se las lleve el carro de limpia municipal, o camión de basura, al relleno sanitario.

Podría separar en varias bolsas lo que dejo al servicio municipal, pero no tiene mucho caso ya que, al menos donde yo vivo, el servicio de limpia mezcla todo y lo lleva a una estación de transferencia.

Sobre la limpieza. Debes enterarte si te reciben los materiales “un poco limpios” o si sólo los reciben “bien limpios”. Tu centro de acopio puede ser un negocio serio o ser un negocito incipiente que no requiere que les lleves las cosas muy limpias. Esto y tu idea de lo que es correcto y lo que es limpio definirá el esfuerzo que hagas en la etapa de separación y limpieza de los materiales que vas a vender. La limpieza tendrá también un efecto en el olor de tus materiales recuperados, cuanto más limpios y secos los guardes, menos problema de olores tendrás. En mi caso, limpio más o menos bien, pero no uso detergente ni jabón, sólo froto con los dedos bajo el chorro de agua y luego sacudo. En el caso de algunas botellas, les echo un poco de agua, las cierro y las agito bien, luego las abro y dejo ir al drenaje el contenido hasta que gotean lentamente. Las vuelvo a cerrar y luego, si son de PET las aplasto, si son de vidrio, las llevo así a su lugar. He encontrado que esto es suficiente para la mayoría de los recipientes.

 

3- Llevando los materiales al centro de acopio

Lleva tus materiales al centro de acopio al menos una vez al mes. Esto te ayudará de varias formas. Primero, ir con frecuencia al centro de acopio local nos permite familiarizarnos con las personas y con los materiales que recuperamos, además de que nos ayuda a hacer consciencia de la cantidad de materiales que consumimos y compramos. Segundo, nos ayuda a sensibilizarnos al mercado. Tercero, nos ayuda a evitar malos olores y proliferación de hongos en el lugar donde tenemos nuestros materiales separados. Cuarto, el viaje al centro de acopio se paga con los materiales que vendemos. Si vamos demasiado seguido, digamos, una vez por semana, lo más probable es que nos den tan poco dinero que nos desanime. Pensarás que trabajas de oquis. Recuerda que no lo estamos haciendo por dinero. Si quisiéramos hacer un negocio de esto tendríamos que hacer nuestro propio centro de acopio y recibir y pesar los materiales de otros y pagárselos a un precio competitivo, almacenarlos hasta tener una cantidad que nos reditúe venderlos y luego llevarlos a un concentrador regional, un sitio de transferencia, o como le llamen al lugar que recibe los materiales recuperados por Tonelada.

 

 

Ejemplos de mi recuperación de materiales  

Aquí pongo unos ejemplos de lo que hago.  La primera foto es de un conjunto de latas, “bote chilero”, le llaman en el centro de acopio. Se trata de las latas de acero o de fierro, el material más común en el caso de las conservas.  Estas son de lo que consumimos en una semana; la lata de la derecha en realidad tiene otras dos adentro. De esta forma ahorro espacio.

 

LATAS
Latas o “bote chilero” de una semana

La segunda foto es el pesado de esas latas puestas todas en una bolsita de plástico. Como podemos ver, en total no llegan ni a medio kilogramo.

Pesando "bote chilero"
Pesando el “bote chilero” en una bolsa de plástico con una balanza de cocina.

Los materiales de desperdicio orgánico, lo que normalmente son sobras de comida y semejantes, lo pongo en un bote de plástico con buena tapa.  En este caso, se trata de un bote de helado de hace unos meses.  Mientras la tapa cierre herméticamente seguiré usando este bote.  En este caso, el bote está casi vacío porque es sólo lo del día de hoy. Aunque no se aprecia bien en la foto, sólo tiene un pedazo de cáscara de aguacate, dos bolsitas de te, unas servilletas de papel, unos pedazos de verdura y unas cáscaras de huevo.

Los envases de PET son ya muy comunes.  Aunque uno quisiera, es casi imposible vivir en una ciudad sin consumirlos.  A mi me gustan los jugos de fruta envasados sin colorantes ni conservadores.  De preferencia nada de químicos en mi dieta.  Esta foto que sigue es de los envases de PET de una semana.  Puse unos sin comprimir para la foto, pero luego los comprimí para pesarlos y luego llevarlos a donde están los demás. (En la foto están también tres envases de HDPE, que no es PET y que pongo en una bolsa con los “otras plásticos”)

 

Envases de PET de una semana en el piso de la cocina

Aquí están los ocho envases en una bolsa de plástico siendo pesados en la balanza de cocina.

Pesando PET aplastado

Igual que en el caso anterior, no suma ni medio kilogramo.

El siguiente paso es almacenar los materiales separados y limpios en un lugar donde no estorben ni afeen la vista.  En mi caso, en el pasillo que va al cuarto de lavado. Aquí pongo unas fotos de lo que se ha acumulado en varias semanas.

Bote chilero y “fierros” para vender

 

El PET lo pongo en una gran bolsa de plástico transparente.

 

Los demás plásticos los pongo aparte.

Finalmente, el papel y el cartón los pongo cerca de la puerta del jardín para tenerlos vigilados, pues es sabido que a las ratas y ratones les gusta usarlos para madriguera. Siendo un lugar de alta circulación creo que no lo usarán. Si acaso robarán un poco de material para hacer su madriguera en otra parte. Si llegara a notar huellas de ese tipo de actividad llevaría inmediatamente todo el papel y el cartón a vender. Mientras, lo acumulo para que pese varios kilos, pues es de las cosas que pagan peor.

Finalmente, los desperdicios orgánicos hay que colectarlos de manera segura, con una buena tapa, como ya mencioné. Para su “disposición final” lo mejor es hacer una composta. La manera más fácil es echarlos sobre tierra, u hojarasca, y cubrirlos de lo mismo. Yo los echo en un rincón en el fondo del jardín.

Aquí los desperdicios de cocina ya cubiertos. Enfrente de la casa hay un “Tulipán africano”, un árbol muy vigoroso que aborta multitud de flores y que se desprende de muchas hojas y vainas también con mucha facilidad. Su basura, junto con los cortes de pasto y hierbas del jardín, hace una buena cubierta que evita malos olores.

Al final de la época de lluvias tengo ya una composta útil para el jardín e inicio la nueva composta de época de secas. Esta requiere un poco más de trabajo pues hay que humedecerla al menos una vez por semana para que el proceso no sea demasiado largo y no provocar malos olores.

Esta es una manera de hacer las cosas.  A mi me acomoda.  Cada quien tiene que encontrar su forma de hacer la separación y recuperación de materiales y así podremos evitar que los rellenos sanitarios se saturen pronto.  Además, evitando la llegada de materiales orgánicos, como los desperdicios de comida, evitamos el mal olor característico de los tiraderos de basura.

Si tienes comentarios, te agradeceré que seas lo más concreto posible. Si tienes preguntas, estaré encantado de contestarlas y poder ayudar.  (Para ver a dónde escribir, pícale arriba en donde dice “CONPROVA es…”) Que pases un buen día.

 

 

 

Primera opción a la política de la Basura-Cero

Entre las opciones a la Política de Basura-Cero anoté cuatro en una entrada anterior. Explicaré en qué consiste cada una. Ahora empiezo con la 1.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad.

Esto es lo que la mayoría de las personas hemos venido haciendo hasta hace poco. Ahora nos damos cuenta, desgraciadamente, de que es poco. Debemos hacer mucho más. Sobre todo, debemos involucrarnos en los procesos de manejo y disposición final de la basura si no queremos tener problemas de contaminación, en especial de agua y aire.

¿Por qué es que poner la basura en bolsas para que las lleve el carro de limpia municipal no es suficiente? Así lo hacía mi madre, y su madre antes que ella.

Resulta que hasta hace relativamente poco tiempo, la “disposición final” de la basura consistía en tirarla en terrenos baldíos lejanos, así de simple. La ubicación de los terrenos era, de preferencia, en las afueras de las ciudades; como quien dice, si no lo veo no me hace daño. La mayor parte de la poca basura que se generaba era orgánica, cien por ciento bio-degradable. Así que no representaba ningún problema, excepto para los vecinos de los predios a donde la tirábamos. Conforme la cantidad de personas que vivimos en las ciudades aumentó, y la complejidad de la vida moderna y los mecanismos de mercado alentaban el consumo, así aumentaba la producción de residuos. Al mismo tiempo, se incorporaba el uso de un conjunto cada vez más complejo de sustancias nuevas, muchas de ellas xeno-bióticas, es decir, sustancias artificiales que no tenían paralelo en la biosfera, tanto en la industria como en los productos de consumo. Naturalmente, todas esas sustancias, tarde o temprano, pasaban a ser parte del río de RSU que salían de las ciudades en los carros de basura. Esto, aunado a la cantidad creciente de basura provocó un cambio en la percepción del asunto. Se provocaba mucha contaminación y había el riesgo de que sustancias tóxicas contaminaran el agua y el suelo. Se iniciaron estudios al respecto y, al mismo tiempo, se desarrolló la tecnología del relleno sanitario.

Los estudios mostraron que la basura sí contaminaba mucho, incluso que la fermentación o descomposición de la basura generaba biogás, una mezcla de gases rica en metano, mezcla que era combustible. Finalmente, hoy sabemos que el metano es un gas con efecto de gas invernadero y que, como tal, tiene un poder superior al del CO2.

Las personas que se han interesado en estudiar este asunto han establecido lo siguiente: En 1950, el ciudadano mexicano promedio producía menos de medio kilogramo de basura al día. En 2010, el ciudadano promedio genera alrededor de 1.3 kilogramos de basura por día. Producimos más del doble de basura por persona que hace sesenta años.

Actualmente, en Morelos, por ejemplo, existe un relleno sanitario que funciona bien y que trabaja de acuerdo a la NOM-083. Este relleno sanitario regional se llama La Perseverancia y está en el oriente del municipio de Cuautla, casi en los límites con el municipio de Villa de Ayala, o Ciudad Ayala. La Perseverancia está recibiendo (julio de 2012) entre 600 y 800 Ton RSU/día. La población del estado de Morelos supera con mucho el millón de habitantes, somos exactamente 1’777,227 habitantes (según el censo de INEGI de 2012). Esto significa que producimos alrededor de 2,310 Ton/día de RSU entre todos (sí, son dos mil tres cientas toneladas por día).
Que al relleno sanitario de La Perseverancia estén entrando entre 600 y 800 Toneladas diarias significa que más de 1500 Toneladas de RSU están siendo tiradas en basureros al aire libre y en tiraderos clandestinos ¡cada día!

Multitud de terrenos y barrancas están siendo contaminadas con basura que, a los pocos días, huele mal. Con las lluvias, la basura se moja, el agua, el disolvente universal, disuelve algunas sustancias y acarrea estas y otras, en suspensión, formando lo que se llaman los lixiviados, lo que en las charlas de café se llama “el jugo de la basura”. Estos lixiviados pueden ser tóxicos. El agua que corre bajo la tierra, fenómeno común en Morelos, es el agua que antes, días o semanas antes, cayó del cielo, limpia, en forma de lluvia. Cuando pasa por debajo de un terreno con basura se contamina con los lixiviados y cambia su calidad de agua, de agua potable, fuente de vida, a agua sucia y difícil de tratar para su aprovechamiento.

Cuando el terreno que recibe la basura es grande y los que llevan basura allí son muchos, como ocurre en algunos lugares, la basura es amontonada de forma que a los pocos días ocurre un fenómeno muy simple pero de consecuencias grandes a largo plazo. La descomposición de la basura pasa de aeróbica, es decir, en presencia de oxígeno, a anaeróbica, es decir, en ausencia de oxígeno. Este simple cambio provoca aumento en la temperatura de la basura y la producción de gases como efecto secundario. Cuando ha pasado bastante tiempo, uno de estos gases empieza a ser más y más abundante en la mezcla. Ese es el gas metano. Este proceso puede continuar por mucho tiempo. Esta es la razón por la que los incendios son tan comunes en los tiraderos a cielo abierto. La mayoría de los gases del biogás son combustibles, pero el metano es un combustible excelente. El biogás, cuando no se quema o aprovecha, se escapa a la atmósfera. Así, los terrenos que reciben basura de manera irregular y no son trabajados como debe ser, son fuente de contaminación de agua y de aire.

 

 

Opciones actuales a la política de “Basura – Cero”

La resistencia de la población y los grupos ecologistas a los rellenos sanitarios es muy notable en Morelos. Supongo, por las noticias que leo de otros lugares, que los rellenos sanitarios tienen muy mal nombre en todo el país.  Existen pocas opciones para tratar con los residuos sólidos urbanos (RSU).  Aquí pongo varias opciones las que detallaré después.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad (Podríamos llamarla: Estrategia “no pasa nada”, o “me vale”) Esta estrategia se basa en una percepción individualista del asunto de los RSU. Cada quien hace su parte si cumple con las reglas establecidas en la ley. En muchos municipios, de hecho, en muchos estados de la república mexicana, no se establecen las conductas de separación de RSU de los ciudadanos como obligatorias. En otros, se pide a los ciudadanos que separen sus RSU en dos categorías: orgánicos y no-orgánicos. Así que en algunos casos, con llevar dos bolsas con residuos correctamente separados al lugar de colecta es suficiente. ¿A dónde van los RSU? Eso ya es responsabilidad de otra persona.

Opción 2
Rellenos Sanitarios y una política a largo plazo en materia de residuos sólidos urbanos como la existente (Podríamos llamarla: Cuando el futuro nos alcance, esperamos estar ya todos muertos o ciegos y sin olfato.  Otra forma de llamarla sería “Ya tenemos las leyes que necesitamos en materia ambiental, sólo requerimos cumplirlas cabalmente”.  Es  semejante a la anterior, pero acepta la existencia de los rellenos sanitarios y los acepta como una solución al problema de los RSU). En esta opción, se establece claramente que los RSU deben ir, por ley, a un relleno sanitario que cumple con la NOM-083 (la norma oficial mexicana vigente en materia de RSU y rellenos sanitarios). Pero no es una solución definitiva.

Opción 3
Estrategia de Basura – Cero en la que los rellenos sanitarios juegan un papel importante en una primera etapa y que implica un plan de implementación de dicha estrategia a nivel estatal para una fecha próxima futura, por ejemplo, 2021, el bicentenario de la consumación de la independencia. (Podríamos llamarla estrategia de optimización por aproximaciones sucesivas. Esta opción es la que más me gusta).  Esta estrategia implica que actualmente estamos viviendo una etapa de transición, es decir, lo que hacemos ahora separando los residuos y llevándolos a un relleno sanitario para su disposición final, es algo que no consideramos óptimo, pero es necesario para lograr la solución definitiva que es no generar basura en absoluto.

Opción 4
Cero-Basura hoy. Esta estrategia no acepta compromisos ni componendas, se trata de implementar la mejor solución posible ahora a como de lugar. (Podríamos llamarla la estrategia de los ricos riquísimos en la que los políticos a cargo de las decisiones en la materia están dispuestos a endeudarse  -endeudar al gobierno, es decir, endeudarnos a todos los ciudadanos que pagamos impuestos- para resolver inmediatamente un problema que los mismos u otros políticos han estado posponiendo y que creen que la tecnología de punta de la actualidad se puede comprar y aplicar inmediatamente sin necesidad de entrenar personal propio y nos resolverá el problema para siempre).   Desgraciadamente, para que una estrategia como esta se pueda implementar se necesita cumplir con otras muchas conductas, actitudes, inversiones y desarrollos tecnológicos que aun no tenemos. (Por eso es mejor la 3)

Opción 5

“No al relleno sanitario” (Estrategia tipo candidata a diputado por el Partido Verde, Juanita Guerra) Esta es la postura de los que se oponen al relleno sanitario sin ofrecer una opción. Dicen “Yo no tiro basura, yo separo mis residuos sólidos”. ¿Y a dónde van esos residuos sólidos separados cuando ya no los quieren en casa? Es necesario tener un lugar de disposición final para los RSU una vez que salen del mercado, es decir, una vez que ya no hay compradores que estén interesados en adquirirlos porque aprovecharlos sale más caro que comprar las materias primas nuevas. (Esta no es una opción real; el relleno sanitario es un mal necesario)

Opción 6

Quemar la basura. Esta es una opción interesante si se adopta como parte de una estrategia más amplia y si al “quemar” la basura se hace bien. El problema con la costumbre de quemar la basura es que se hace en condiciones muy lejos de las óptimas.  La costumbre en Cuernavaca, por ejemplo, es echar todo tipo de desperdicios en un montón, sobre el suelo. Esos desperdicios incluyen cortes de jardín, que es donde suelen quemar la basura, varas, restos de comida y todo tipo de desperdicios del hogar incluyendo, a veces, pañales desechables. Desgraciadamente esta es una de las formas más contaminantes de disponer de los residuos. Sí hay estrategias de disposición final de la basura que incluyen la incineración entre las opciones de solución tecnológica. En un futuro escribiré más a respecto.

La Contaminación 2 – RSU

La basura casera, los Residuos Sólidos Urbanos, o RSU, suelen terminar en un relleno sanitario. Esta es una “solución” a corto plazo. ¿Por qué escribo solución entre comillas? Porque realmente no resuelve el problema de la producción de RSU y, por tanto, de contaminación ambiental, sólo lo pospone. Sin embargo, tiene una virtud, ayuda a manejar los RSU y a iniciar un conjunto de actividades de reciclado y reuso que encaminan a las soluciones a largo plazo.

Relleno Sanitario "LA PERSEVERANCIA" en Cuautla, Morelos.

¿Cuáles son estas otras actividades de reciclado y reuso? Cuando un relleno sanitario funciona bien, una buena inversión es poner un taller de separación de residuos y recuperación de materiales. Este puede estar en el terreno mismo del relleno sanitario o en un terreno aparte. Cuando es así se le llama estación de transferencia, que es un lugar grande donde se reciben los camiones de basura del municipio, estos tiran sus RSU en un lugar especificado a la entrada del taller de separación y entonces suelen ser montados en una banda transportadora donde se hace la clasificación y separación de materiales.

La separación de materiales permite recuperar los materiales con valor. Lo que es rechazado por el taller de separación y recuperación sigue su camino al relleno sanitario en grandes camiones. De esta manera, la cantidad de materiales que ingresan al relleno sanitario disminuye notablemente, entre 30 y 80 por ciento, dependiendo de la calidad y fuente de los RSU. Lo que sí llega al relleno sanitario suelen ser materia orgánica en descomposición y residuos con tan poco valor comercial que no conviene separarlos y transportarlos hasta donde está el comprador, sea potencial o real.

En un inicio los talleres de separación y recuperación suelen darle valor a lo obvio: las latas y restos metálicos, los envases de máxima calidad, el cartón y el papel cartón de buena calidad. Conforme maduran los mercados asociados, se recuperan cada vez más materiales separados.

Ahora, gracias a legislación pertinente y tratos con los fabricantes de PET (poli-etileno-tereftalato) y los distribuidores de agua y refrescos embotellados, el PET se recupera y comercializa con bastante facilidad. Lo mismo se puede hacer con los demás residuos.

Cuando el trabajo del taller de recuperación de materiales se hace de manera intensiva se puede lograr una recuperación superior al 50%. Esto tiene efectos económicos y ecológicos favorables.

Primero, una cantidad significativa de materiales regresa a las fábricas por un costo inferior al de los materiales “vírgenes” o de primera calidad. Esto, además, suele tener otros beneficios ambientales. Los materiales recuperados suelen ser reincorporados a los ciclos productivos con un costo ambiental menor al de los materiales de origen. (Más adelante daré unos ejemplos)

Segundo, se hace un mercado formal para los RSU, lo que ayuda a que otros actores se incorporen a las tecnologías verdes.

La verdadera solución de la basura, de los RSU, una política de BASURA CERO, está en el diseño, producción y comercialización de los productos. Es necesario repensar, rediseñar y educar respecto de la producción y del consumo. Si se producen bienes de consumo de buena calidad y se construyen sólo con materiales bio-degradables y/o materiales de alta calidad fácilmente reciclables, entonces se puede evitar la llegada de estos al relleno sanitario. Si, además, se minimiza el empaque y se usan para ello materiales bio-degradables, estos tampoco provocarán RSU. Si se producen y comercializan en formas eficientes y de acuerdo con la demanda, con inventarios mínimos, se disminuyen también las cantidades que llegan a los camiones de basura.