Reciclando y Recuperando Materiales

RECICLANDO

 

Cómo recuperar materiales, cómo hacer composta

Por: Manuel Algara Sánchez de las Matas

 

Me han pedido que de ejemplos de recuperación y reciclado de materiales y de cómo hacer composta.

¡Qué mejor que predicar con el ejemplo! 

Así que decidí ilustrar lo que hago en casa.  Resulta que no soy un experto, pero sí tengo algo de experiencia y se mucho de la teoría. Además, pienso que esto de la recuperación y reciclado de materiales es más una cuestión de desarrollar mercados y darle prioridad a las personas y al medio ambiente por sobre el capital financiero que otra cosa; difícil no es.  Si has decidido cooperar a la salud de nuestro planeta, aquí tienes una buena guía para iniciar. 

 

Primero lo primero

1- Encontrando nuestro centro de acopio

Pasear por el vecindario, o por las colonias alrededor de la nuestra, nos permitirá localizar uno o varios centros de acopio. Los precios que pagan estos pequeños negocios por los materiales recuperados no es muy alto y suele estar muy competido, por lo que no creo que valga mucho la pena buscar en todos los centros de acopio para encontrar cuál es el que da los mejores precios en la ciudad. Es al menos igual de importante saber si nos pesan bien los materiales. A menos que tengamos interés en hacer un negocio de la recuperación de materiales. En ese caso, vale la pena buscar en varias colonias y comparar tanto el pesado como los precios, comparar en serio y objetivamente, apuntando.

 

2- Decidiendo qué vamos a recuperar y qué vamos a dejar al carro de limpia

Una vez que hemos visto los precios y qué es lo que nos compran en nuestro centro de acopio cercano, debemos decidir si vamos a separar todo o sólo lo que podemos vender. Aquí debemos tomar una decisión importante en dos niveles, ambiental y económico. O tres, si pensamos que tiene un componente ético. Dependiendo de la decisión haremos más o menos esfuerzo y lograremos un mayor o menor impacto ecológico. Tú decides. Hay gente que se lo toma muy seriamente y decide separar y limpiar todo, vender cerca lo que se puede y acumular lo demás para venderlo cuando sea demasiado para tener en casa. Separo lo que voy a vender y lo que voy a hacer composta y lo demás lo pongo todo junto en bolsas de plástico para que se las lleve el carro de limpia municipal, o camión de basura, al relleno sanitario.

Podría separar en varias bolsas lo que dejo al servicio municipal, pero no tiene mucho caso ya que, al menos donde yo vivo, el servicio de limpia mezcla todo y lo lleva a una estación de transferencia.

Sobre la limpieza. Debes enterarte si te reciben los materiales “un poco limpios” o si sólo los reciben “bien limpios”. Tu centro de acopio puede ser un negocio serio o ser un negocito incipiente que no requiere que les lleves las cosas muy limpias. Esto y tu idea de lo que es correcto y lo que es limpio definirá el esfuerzo que hagas en la etapa de separación y limpieza de los materiales que vas a vender. La limpieza tendrá también un efecto en el olor de tus materiales recuperados, cuanto más limpios y secos los guardes, menos problema de olores tendrás. En mi caso, limpio más o menos bien, pero no uso detergente ni jabón, sólo froto con los dedos bajo el chorro de agua y luego sacudo. En el caso de algunas botellas, les echo un poco de agua, las cierro y las agito bien, luego las abro y dejo ir al drenaje el contenido hasta que gotean lentamente. Las vuelvo a cerrar y luego, si son de PET las aplasto, si son de vidrio, las llevo así a su lugar. He encontrado que esto es suficiente para la mayoría de los recipientes.

 

3- Llevando los materiales al centro de acopio

Lleva tus materiales al centro de acopio al menos una vez al mes. Esto te ayudará de varias formas. Primero, ir con frecuencia al centro de acopio local nos permite familiarizarnos con las personas y con los materiales que recuperamos, además de que nos ayuda a hacer consciencia de la cantidad de materiales que consumimos y compramos. Segundo, nos ayuda a sensibilizarnos al mercado. Tercero, nos ayuda a evitar malos olores y proliferación de hongos en el lugar donde tenemos nuestros materiales separados. Cuarto, el viaje al centro de acopio se paga con los materiales que vendemos. Si vamos demasiado seguido, digamos, una vez por semana, lo más probable es que nos den tan poco dinero que nos desanime. Pensarás que trabajas de oquis. Recuerda que no lo estamos haciendo por dinero. Si quisiéramos hacer un negocio de esto tendríamos que hacer nuestro propio centro de acopio y recibir y pesar los materiales de otros y pagárselos a un precio competitivo, almacenarlos hasta tener una cantidad que nos reditúe venderlos y luego llevarlos a un concentrador regional, un sitio de transferencia, o como le llamen al lugar que recibe los materiales recuperados por Tonelada.

 

 

Ejemplos de mi recuperación de materiales  

Aquí pongo unos ejemplos de lo que hago.  La primera foto es de un conjunto de latas, “bote chilero”, le llaman en el centro de acopio. Se trata de las latas de acero o de fierro, el material más común en el caso de las conservas.  Estas son de lo que consumimos en una semana; la lata de la derecha en realidad tiene otras dos adentro. De esta forma ahorro espacio.

 

LATAS
Latas o “bote chilero” de una semana

La segunda foto es el pesado de esas latas puestas todas en una bolsita de plástico. Como podemos ver, en total no llegan ni a medio kilogramo.

Pesando "bote chilero"
Pesando el “bote chilero” en una bolsa de plástico con una balanza de cocina.

Los materiales de desperdicio orgánico, lo que normalmente son sobras de comida y semejantes, lo pongo en un bote de plástico con buena tapa.  En este caso, se trata de un bote de helado de hace unos meses.  Mientras la tapa cierre herméticamente seguiré usando este bote.  En este caso, el bote está casi vacío porque es sólo lo del día de hoy. Aunque no se aprecia bien en la foto, sólo tiene un pedazo de cáscara de aguacate, dos bolsitas de te, unas servilletas de papel, unos pedazos de verdura y unas cáscaras de huevo.

Los envases de PET son ya muy comunes.  Aunque uno quisiera, es casi imposible vivir en una ciudad sin consumirlos.  A mi me gustan los jugos de fruta envasados sin colorantes ni conservadores.  De preferencia nada de químicos en mi dieta.  Esta foto que sigue es de los envases de PET de una semana.  Puse unos sin comprimir para la foto, pero luego los comprimí para pesarlos y luego llevarlos a donde están los demás. (En la foto están también tres envases de HDPE, que no es PET y que pongo en una bolsa con los “otras plásticos”)

 

Envases de PET de una semana en el piso de la cocina

Aquí están los ocho envases en una bolsa de plástico siendo pesados en la balanza de cocina.

Pesando PET aplastado

Igual que en el caso anterior, no suma ni medio kilogramo.

El siguiente paso es almacenar los materiales separados y limpios en un lugar donde no estorben ni afeen la vista.  En mi caso, en el pasillo que va al cuarto de lavado. Aquí pongo unas fotos de lo que se ha acumulado en varias semanas.

Bote chilero y “fierros” para vender

 

El PET lo pongo en una gran bolsa de plástico transparente.

 

Los demás plásticos los pongo aparte.

Finalmente, el papel y el cartón los pongo cerca de la puerta del jardín para tenerlos vigilados, pues es sabido que a las ratas y ratones les gusta usarlos para madriguera. Siendo un lugar de alta circulación creo que no lo usarán. Si acaso robarán un poco de material para hacer su madriguera en otra parte. Si llegara a notar huellas de ese tipo de actividad llevaría inmediatamente todo el papel y el cartón a vender. Mientras, lo acumulo para que pese varios kilos, pues es de las cosas que pagan peor.

Finalmente, los desperdicios orgánicos hay que colectarlos de manera segura, con una buena tapa, como ya mencioné. Para su “disposición final” lo mejor es hacer una composta. La manera más fácil es echarlos sobre tierra, u hojarasca, y cubrirlos de lo mismo. Yo los echo en un rincón en el fondo del jardín.

Aquí los desperdicios de cocina ya cubiertos. Enfrente de la casa hay un “Tulipán africano”, un árbol muy vigoroso que aborta multitud de flores y que se desprende de muchas hojas y vainas también con mucha facilidad. Su basura, junto con los cortes de pasto y hierbas del jardín, hace una buena cubierta que evita malos olores.

Al final de la época de lluvias tengo ya una composta útil para el jardín e inicio la nueva composta de época de secas. Esta requiere un poco más de trabajo pues hay que humedecerla al menos una vez por semana para que el proceso no sea demasiado largo y no provocar malos olores.

Esta es una manera de hacer las cosas.  A mi me acomoda.  Cada quien tiene que encontrar su forma de hacer la separación y recuperación de materiales y así podremos evitar que los rellenos sanitarios se saturen pronto.  Además, evitando la llegada de materiales orgánicos, como los desperdicios de comida, evitamos el mal olor característico de los tiraderos de basura.

Si tienes comentarios, te agradeceré que seas lo más concreto posible. Si tienes preguntas, estaré encantado de contestarlas y poder ayudar.  (Para ver a dónde escribir, pícale arriba en donde dice “CONPROVA es…”) Que pases un buen día.

 

 

 

Primera opción a la política de la Basura-Cero

Entre las opciones a la Política de Basura-Cero anoté cuatro en una entrada anterior. Explicaré en qué consiste cada una. Ahora empiezo con la 1.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad.

Esto es lo que la mayoría de las personas hemos venido haciendo hasta hace poco. Ahora nos damos cuenta, desgraciadamente, de que es poco. Debemos hacer mucho más. Sobre todo, debemos involucrarnos en los procesos de manejo y disposición final de la basura si no queremos tener problemas de contaminación, en especial de agua y aire.

¿Por qué es que poner la basura en bolsas para que las lleve el carro de limpia municipal no es suficiente? Así lo hacía mi madre, y su madre antes que ella.

Resulta que hasta hace relativamente poco tiempo, la “disposición final” de la basura consistía en tirarla en terrenos baldíos lejanos, así de simple. La ubicación de los terrenos era, de preferencia, en las afueras de las ciudades; como quien dice, si no lo veo no me hace daño. La mayor parte de la poca basura que se generaba era orgánica, cien por ciento bio-degradable. Así que no representaba ningún problema, excepto para los vecinos de los predios a donde la tirábamos. Conforme la cantidad de personas que vivimos en las ciudades aumentó, y la complejidad de la vida moderna y los mecanismos de mercado alentaban el consumo, así aumentaba la producción de residuos. Al mismo tiempo, se incorporaba el uso de un conjunto cada vez más complejo de sustancias nuevas, muchas de ellas xeno-bióticas, es decir, sustancias artificiales que no tenían paralelo en la biosfera, tanto en la industria como en los productos de consumo. Naturalmente, todas esas sustancias, tarde o temprano, pasaban a ser parte del río de RSU que salían de las ciudades en los carros de basura. Esto, aunado a la cantidad creciente de basura provocó un cambio en la percepción del asunto. Se provocaba mucha contaminación y había el riesgo de que sustancias tóxicas contaminaran el agua y el suelo. Se iniciaron estudios al respecto y, al mismo tiempo, se desarrolló la tecnología del relleno sanitario.

Los estudios mostraron que la basura sí contaminaba mucho, incluso que la fermentación o descomposición de la basura generaba biogás, una mezcla de gases rica en metano, mezcla que era combustible. Finalmente, hoy sabemos que el metano es un gas con efecto de gas invernadero y que, como tal, tiene un poder superior al del CO2.

Las personas que se han interesado en estudiar este asunto han establecido lo siguiente: En 1950, el ciudadano mexicano promedio producía menos de medio kilogramo de basura al día. En 2010, el ciudadano promedio genera alrededor de 1.3 kilogramos de basura por día. Producimos más del doble de basura por persona que hace sesenta años.

Actualmente, en Morelos, por ejemplo, existe un relleno sanitario que funciona bien y que trabaja de acuerdo a la NOM-083. Este relleno sanitario regional se llama La Perseverancia y está en el oriente del municipio de Cuautla, casi en los límites con el municipio de Villa de Ayala, o Ciudad Ayala. La Perseverancia está recibiendo (julio de 2012) entre 600 y 800 Ton RSU/día. La población del estado de Morelos supera con mucho el millón de habitantes, somos exactamente 1’777,227 habitantes (según el censo de INEGI de 2012). Esto significa que producimos alrededor de 2,310 Ton/día de RSU entre todos (sí, son dos mil tres cientas toneladas por día).
Que al relleno sanitario de La Perseverancia estén entrando entre 600 y 800 Toneladas diarias significa que más de 1500 Toneladas de RSU están siendo tiradas en basureros al aire libre y en tiraderos clandestinos ¡cada día!

Multitud de terrenos y barrancas están siendo contaminadas con basura que, a los pocos días, huele mal. Con las lluvias, la basura se moja, el agua, el disolvente universal, disuelve algunas sustancias y acarrea estas y otras, en suspensión, formando lo que se llaman los lixiviados, lo que en las charlas de café se llama “el jugo de la basura”. Estos lixiviados pueden ser tóxicos. El agua que corre bajo la tierra, fenómeno común en Morelos, es el agua que antes, días o semanas antes, cayó del cielo, limpia, en forma de lluvia. Cuando pasa por debajo de un terreno con basura se contamina con los lixiviados y cambia su calidad de agua, de agua potable, fuente de vida, a agua sucia y difícil de tratar para su aprovechamiento.

Cuando el terreno que recibe la basura es grande y los que llevan basura allí son muchos, como ocurre en algunos lugares, la basura es amontonada de forma que a los pocos días ocurre un fenómeno muy simple pero de consecuencias grandes a largo plazo. La descomposición de la basura pasa de aeróbica, es decir, en presencia de oxígeno, a anaeróbica, es decir, en ausencia de oxígeno. Este simple cambio provoca aumento en la temperatura de la basura y la producción de gases como efecto secundario. Cuando ha pasado bastante tiempo, uno de estos gases empieza a ser más y más abundante en la mezcla. Ese es el gas metano. Este proceso puede continuar por mucho tiempo. Esta es la razón por la que los incendios son tan comunes en los tiraderos a cielo abierto. La mayoría de los gases del biogás son combustibles, pero el metano es un combustible excelente. El biogás, cuando no se quema o aprovecha, se escapa a la atmósfera. Así, los terrenos que reciben basura de manera irregular y no son trabajados como debe ser, son fuente de contaminación de agua y de aire.

 

 

Opciones actuales a la política de “Basura – Cero”

La resistencia de la población y los grupos ecologistas a los rellenos sanitarios es muy notable en Morelos. Supongo, por las noticias que leo de otros lugares, que los rellenos sanitarios tienen muy mal nombre en todo el país.  Existen pocas opciones para tratar con los residuos sólidos urbanos (RSU).  Aquí pongo varias opciones las que detallaré después.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad (Podríamos llamarla: Estrategia “no pasa nada”, o “me vale”) Esta estrategia se basa en una percepción individualista del asunto de los RSU. Cada quien hace su parte si cumple con las reglas establecidas en la ley. En muchos municipios, de hecho, en muchos estados de la república mexicana, no se establecen las conductas de separación de RSU de los ciudadanos como obligatorias. En otros, se pide a los ciudadanos que separen sus RSU en dos categorías: orgánicos y no-orgánicos. Así que en algunos casos, con llevar dos bolsas con residuos correctamente separados al lugar de colecta es suficiente. ¿A dónde van los RSU? Eso ya es responsabilidad de otra persona.

Opción 2
Rellenos Sanitarios y una política a largo plazo en materia de residuos sólidos urbanos como la existente (Podríamos llamarla: Cuando el futuro nos alcance, esperamos estar ya todos muertos o ciegos y sin olfato.  Otra forma de llamarla sería “Ya tenemos las leyes que necesitamos en materia ambiental, sólo requerimos cumplirlas cabalmente”.  Es  semejante a la anterior, pero acepta la existencia de los rellenos sanitarios y los acepta como una solución al problema de los RSU). En esta opción, se establece claramente que los RSU deben ir, por ley, a un relleno sanitario que cumple con la NOM-083 (la norma oficial mexicana vigente en materia de RSU y rellenos sanitarios). Pero no es una solución definitiva.

Opción 3
Estrategia de Basura – Cero en la que los rellenos sanitarios juegan un papel importante en una primera etapa y que implica un plan de implementación de dicha estrategia a nivel estatal para una fecha próxima futura, por ejemplo, 2021, el bicentenario de la consumación de la independencia. (Podríamos llamarla estrategia de optimización por aproximaciones sucesivas. Esta opción es la que más me gusta).  Esta estrategia implica que actualmente estamos viviendo una etapa de transición, es decir, lo que hacemos ahora separando los residuos y llevándolos a un relleno sanitario para su disposición final, es algo que no consideramos óptimo, pero es necesario para lograr la solución definitiva que es no generar basura en absoluto.

Opción 4
Cero-Basura hoy. Esta estrategia no acepta compromisos ni componendas, se trata de implementar la mejor solución posible ahora a como de lugar. (Podríamos llamarla la estrategia de los ricos riquísimos en la que los políticos a cargo de las decisiones en la materia están dispuestos a endeudarse  -endeudar al gobierno, es decir, endeudarnos a todos los ciudadanos que pagamos impuestos- para resolver inmediatamente un problema que los mismos u otros políticos han estado posponiendo y que creen que la tecnología de punta de la actualidad se puede comprar y aplicar inmediatamente sin necesidad de entrenar personal propio y nos resolverá el problema para siempre).   Desgraciadamente, para que una estrategia como esta se pueda implementar se necesita cumplir con otras muchas conductas, actitudes, inversiones y desarrollos tecnológicos que aun no tenemos. (Por eso es mejor la 3)

Opción 5

“No al relleno sanitario” (Estrategia tipo candidata a diputado por el Partido Verde, Juanita Guerra) Esta es la postura de los que se oponen al relleno sanitario sin ofrecer una opción. Dicen “Yo no tiro basura, yo separo mis residuos sólidos”. ¿Y a dónde van esos residuos sólidos separados cuando ya no los quieren en casa? Es necesario tener un lugar de disposición final para los RSU una vez que salen del mercado, es decir, una vez que ya no hay compradores que estén interesados en adquirirlos porque aprovecharlos sale más caro que comprar las materias primas nuevas. (Esta no es una opción real; el relleno sanitario es un mal necesario)

Opción 6

Quemar la basura. Esta es una opción interesante si se adopta como parte de una estrategia más amplia y si al “quemar” la basura se hace bien. El problema con la costumbre de quemar la basura es que se hace en condiciones muy lejos de las óptimas.  La costumbre en Cuernavaca, por ejemplo, es echar todo tipo de desperdicios en un montón, sobre el suelo. Esos desperdicios incluyen cortes de jardín, que es donde suelen quemar la basura, varas, restos de comida y todo tipo de desperdicios del hogar incluyendo, a veces, pañales desechables. Desgraciadamente esta es una de las formas más contaminantes de disponer de los residuos. Sí hay estrategias de disposición final de la basura que incluyen la incineración entre las opciones de solución tecnológica. En un futuro escribiré más a respecto.

Hacia una Política de BASURA-CERO

Hacia
Basura Cero

Por: Manuel Algara Sánchez de las Matas

 

La idea de generar lo menos posible de desperdicios debe concebirse no sólo desde la conducta de los consumidores sino desde el diseño de los satisfactores y como parte de una estrategia de estado en cuestiones de economía y desarrollo. Que los consumidores hagamos nuestra parte limpiando, separando, reduciendo el consumo y reciclando en la medida de lo posible es una meta loable y digna de todo nuestro apoyo; es muy importante y es necesario. Debemos ayudar a los consumidores en esta tarea, pues es un trabajo no remunerado, un trabajo voluntario pero esencial para disminuir el flujo de desperdicios hacia los rellenos sanitarios. Igual que le pedimos a la gente que se lave las manos para evitar el contagio de enfermedades, como la influenza y algunas enfermedades diarréicas, lo cual redunda en un beneficio para todos y a nadie se le paga por lavarse las manos, de la misma manera debemos apoyar y difundir las buenas prácticas de separación. Una forma es la ubicación de botes para desperdicios con color, letrero y dibujo que le permita a las personas separarlos con facilidad. Deberían estar, este tipo de contenedores, en todas las tiendas, todos los comercios, todas las escuelas, todas las oficinas.

Eso ya sería un gran avance. Sin embargo, no es suficiente, de hecho, es poco si no se hacen otras cosas. Si no se incluye el diseño de los bienes de consumo y todo el modelo de producción y comercialización, y las leyes que los regulan, se omite una parte esencial del problema: el consumismo y el modelo económico que se basa en él.

El asunto del aumento en la producción de la basura lo hemos creado nosotros mismos. Como referencia: En 1950, un mexicano producía medio kilogramo de basura al día, hoy producimos, en las ciudades un promedio de 1.3 Kg (un kilo y trescientos gramos) de residuos sólidos por persona cada día.

Hace no mucho tiempo, casi todo lo que consumíamos en nuestras casas era biodegradable o reciclable. No había gran cosa de desperdicios y casi todos ellos eran, por fuerza, biodegradables o reciclables. El ejemplo que más me gusta es el de la leche y el pan, porque yo lo viví de niño y algunos de ustedes pueden todavía entender de qué hablo… además se puede ver en las películas de época… La leche la repartía un ranchero en su carromato jalado por caballos, en botellas de vidrio de un litro llenas que canjeaba por botellas iguales limpias y vacías que recogía de la puerta de cada domicilio una o dos veces por semana. Los rancheros más modernos y con mayor producción tenían un trato con repartidores que tenían camionetas motorizadas, las botellas tenían un logotipo impreso o labrado, o el letrero estaba en el tapón, pero la idea esencial era la misma y las botellas de vidrio eran casi iguales y eran reutilizadas y reciclables. El único desperdicio era el tapón. Recuerdo que esa leche era muy sabrosa y entera, se le formaba una capa de nata arriba. Mi mamá hizo pastel de nata más de una vez. El pan lo íbamos a comprar a la panadería de la colonia y nos lo entregaban en bolsas de papel-cartón. Las panaderías grandes daban bolsas que tenían impreso su nombre y un logotipo. Por lo demás, las bolsas eran iguales y eran reciclables. No había desperdicio ni en el consumo de leche ni en el del pan. La bolsa de papel-cartón se usaba dos o más veces, hasta que se rompía, y luego, esa bolsa se tiraba, pero era material reciclable. Se usaba para producir empaque para huevo. No había desperdicio.¿Por qué no, por ejemplo, se prohibe la venta de bebidas y alimentos en botellas y en empaques “no-retornables”? La prohibición de venta de bebidas en botellas no retornables ya se ha hecho en otros lugares, con consecuencias muy positivas a mediano plazo. A corto plazo sí provocó ligeros desajustes, desabasto de algunos productos, pero se corrigió muy pronto pues los fabricantes ya sabían que existía la demanda para su producto, lo único que tenían que cambiar era el envase y tenían que recoger los envases vacíos a la hora de entregar las botellas nuevas llenas. Era algo costoso, pero buena parte del costo se le pasaba al consumidor. Pero, además, esto ayudó a reactivar industrias locales de producción y envasado de bebidas y se reforzaron los mecanismos de comercialización de materiales recuperados a partir de los RSU.La llegada de la era moderna con las grandes empresas y las grandes fábricas cambió
los hábitos de consumo. En 2010, un mexicano producía, en promedio, 1.3 kilogramos de residuos sólidos, es decir un kilo y tres cientos gramos, más del doble que en 1950. Si a este aumento en el consumo de bienes y servicios va unido un aumento en la producción de residuos sólidos, a nadie le causa extrañeza. Sin embargo, hay dos consideraciones muy importantes. Primero, no somos la misma población que en 1950. Hoy somos más de ciento doce millones de habitantes, en 1950 eran (yo aun no había nacido) 25.8 millones. Si tomamos las dos cantidades y hacemos la multiplicación vemos la relación de la producción de RSU de 2010 a 1950:

Inicio, año 1950, población de México X producción de residuos por persona,  25.8 millones de personas X 0.5 Kg RSU / persona día = 12,900 Ton RSU / día
Final, año 2010, población 112.3 millones de personas X 1.3 Kg RSU / persona día = 145,990 Ton RSU / día

La población, como sabemos por las historias de “la explosión demográfica” de hace unas décadas, aumentó mucho: Cuatro veces en sesenta años … pero

¡La producción de RSU ha aumentado más de ONCE VECES! ¡Once veces en sólo sesenta años!

Segundo, muchos de los RSU que producimos hoy son tóxicos al ambiente y no existían o eran de consumo muy limitado en 1950. Por ejemplo, las pilas, las baterías para los controles remotos. Estos hoy son algo común, antes eran algo limitado a los aficionados al vuelo de aviones de control remoto. También existen hoy muchas sustancias xenobióticas que no existían en 1950. (Xenobiótico quiere decir artificial y ajeno a lo biológico, sustanicas extrañas a las producidas por el metabolismo de los seres vivos; por ejemplo, el bisfenol A, o BPA por sus siglas en inglés. El BPA es un componente que podemos encontrar en todos los plásticos. Se ha vuelo un componente clave en la síntesis de plásticos, desde el policarbonato al poliéster. Solo en E.E.U.U. se produce más de un millón de toneladas al año de este compuesto. Desde 1936 se sabe que el BPA mimetiza a los estrógenos uniéndose a los mismos receptores que la hormona esteroidea femenina. Los experimentos han demostrado que este compuesto puede promover el crecimiento de las células tumorales del cáncer de mama y disminuir la cantidad de espermatozoides. Especulando, es posible que esté conectado a otros tipos de cáncer. Lo que sí es verdad es que implica un riesgo y ya hay empresas fabricantes que han tomado esto en cuenta. Por ejemplo, hay fabricantes de biberones libres de BPA)

Hacia BASURA CERO

La leche no se compra ya en envases de vidrio reciclables, pues “son muy caros y pesados”, así que hoy la leche se vende en tetrabrik o en botes de cartón plastificado o en el envase más ligero de todos: bolsas de plástico. Todas, o casi todas, con letrero y logotipo impreso. Todas esas botellas, todos esos envases, todas esas bolsas se usan una sola vez. Aun peor es lo que se ha popularizado con los motivadores de la “comodidad” y el “ahorro de tiempo”. Hay envases de leche de medio litro, de un cuarto de un litro y hasta más chicos. Y todos ellos se usan una sola vez. Así que antes la leche sólo se compraba en envases de un litro o directo al productor, en cantidades mayores. Hoy se compra en envases de un litro y menores, hasta los envases de tamaño individual para el lunch de niño. Esto en sí no sería un problema si dichos envases fueran fácilmente biodegradables y/o reciclables y en efecto se llevaran a hacer composta o se usaran como materias primas para hacer otras cosas.

El pan todavía se puede comprar en la panadería de la colonia, pero la mayoría de las panaderías de hace tres o cuatro décadas han cerrado y muchos consumidores compran el pan en el súper-mercado, el súper, donde obtienen pan de caja, de una o dos marcas, en bolsas de plástico, con un lacito de metal y plástico, con letreros y logotipo impresos, y el pan dulce en bolsa o empaque de plástico. Todo ese plástico y todo ese material de empaque se usa una sola vez.

Ahora quiero dar un ejemplo de cambio en el diseño para mejor.

Tomemos las bolsitas de te. Lo tradicional en el ramo comercial es una bolsita con un hilo atado a una etiqueta individual. Cada bolsita tiene un hilo y una etiqueta. En muchos casos, la forma en que se unen la bolsa y la etiqueta con el hilo es mediante pequeñas grapas. Esta es una de las formas más comunes. Un fabricante que ha hecho un esfuerzo de diseño ha cambiado todo esto por una bolsita individual en forma de almohada. No hay hilo ni grapas ni etiqueta individual. Cualquiera diría que es un paso hacia atrás, que se pierde estilo, o clase, pero no lo es, en cambio sí es un paso en la dirección correcta. Aunque parece poco, se ahorra mucho y al final, todos esos hilos, grapas y etiquetas que no van pegadas a las bolsitas de te no terminan en el relleno sanitario. Pensando en un millón de personas que toman te, un millón de bolsitas de te en un día, hablamos de un millón de hilitos, dos millones de grapas y un millón de etiquetas de papel ahorrados.
El diseño moderno va un paso más adelante. La bolsita en forma de almohada está hecha de un papel fácilmente degradable, es decir, es biodegradable. Y el contenido de la bolsita, igual que antes, es materia vegetal, biodegradable, así que la bolsita ya usada se puede poner en la pila de composta sin necesidad de trabajo alguno por el consumidor.

El resultado es que no hay desperdicio y no hay necesidad de llevar nada al relleno sanitario pues la caja de cartón en que vienen las almohaditas de te es reciclable, el cartón se usa como materia prima para hacer más cartón y materiales de empaque.

No hay desperdicio = BASURA CERO.

El siguiente paso hacia BASURA CERO

Parte de las Relaciones Públicas (RRPP) es preparar las respuestas ante una crisis. La respuesta específica no puede ser planeada ya que se ignora, en casi todos los casos, cuál será la crisis. Sin embargo, sí se puede planear cómo se responderá ante una crisis. Por ejemplo, cuando se requiere publicar un documento para aclarar una situación especial, lo que algunos llamarían “respuesta inmediata ante una crisis”, es necesario tener ya una plataforma, un conjunto de relaciones con los medios, definiciones claras de qué es lo que se debe y lo que no se debe hacer.

En el caso de “La Perseverancia”, el relleno sanitario de Cuautla, debe entenderse la perspectiva del público. La empresa hace un servicio de manejo de residuos sólidos, es la permisionaria de un sitio de disposición final. Para la mayoría de las personas, los RSU y su disposición final son cosas de las que prefiere permanecer ajena. Sin embargo, todos pueden admitir, fácilmente, que son generadores de RSU. Si la “disposición final” se hace a través de un relleno sanitario controlado o a través de otros medios y procedimientos, eso es cosa que la gente no piensa, a menos que se le obligue a ello. Por lo tanto, es necesario crear ese conocimiento, esa conciencia, en los ciudadanos de Morelos, en especial los vecinos de Cuautla, para que identifiquen a “La Perseverancia” como parte de la solución al problema de la disposición final de los RSU. ¿Cuál es el problema de la disposición final de los RSU? Si los RSU no son manejados de manera apropiada provocarán contaminación indeseada, de agua, de tierra y de aire, proliferación de fauna nociva, y problemas de salud pública diversos. El manejo apropiado de un relleno sanitario, de acuerdo a la norma 083, que es la que tenemos ahora, evita estos problemas.

La sociedad en pleno puede discutir si quiere o no quiere tener un relleno sanitario, como “La Perseverancia”, al lado de su casa. Los ciudadanos de Cuautla pueden quejarse de que tienen un relleno sanitario dentro de su municipio. Ya quisieran los ciudadanos de otros municipios, como Cuernavaca, tener ese tipo de discusión. Pero en lo que todos estamos de acuerdo es que hoy por hoy estamos obligados a usar un relleno sanitario como este; por ejemplo, Cuernavaca no tiene mejor opción que el relleno sanitario de “La Perseverancia”.

Si queremos que no existan los rellenos sanitarios es importante crear las condiciones para sustituirlos por otros métodos; esto implicará un cambio en el conjunto de conductas de consumo, métodos de comercialización, distribución y fabricación de los bienes de consumo, y las empresas que recibirán los RSU para su tratamiento y disposición final. Tiene que haberlas, no se puede evitar la generación de RSU, se puede disminuir, se puede minimizar, pero no se pueden desaparecer. La generación de RSU es inherente a las actividades humanas. Las formas en que disponemos de ellos, las formas en que decidimos reusar o reciclar algunos materiales y no otros, los lugares a donde llevamos los RSU que ya nadie quiere aprovechar, esas son las cuestiones que debemos discutir, en esto es en lo que nos podemos poner de acuerdo. Si queremos una sociedad sin basura tenemos que definir una política de BASURA CERO.

Como encargado de Relaciones Públicas y Ecología del relleno sanitario “La Perseverancia” me siento obligado a participar en la que será la crisis de la basura dentro de unos años, es decir, cuando “La Perseverancia” ya no pueda recibir un kilogramo más de RSU, cuando, como en el Bordo Poniente en 2011, se ejecute su cierre definitivo.

El escenario idóneo, desde mi punto de vista, es que para ese momento ya se tenga resuelto el problema de la disposición final de los RSU como parte de una política de
Basura-Cero, es decir, que haya otras alternativas a “La Perseverancia” y que estas NO SEAN rellenos sanitarios.
La tierra es uno de los recursos naturales más preciados, y un recurso limitado. El relleno sanitario requiere de ese recurso valioso, finito y limitante que es la tierra. Usar tierra para enterrar basura es una forma poco inteligente de usarla. Es mejor plantar árboles, hacer un parque público, etcétera.

 

Los culpables, si se le quiere llamar así, de la siguiente emergencia sanitaria, seremos nosotros. Usamos demasiadas cosas, desperdiciamos demasiadas cosas y consumimos mucho sin pensar en las consecuencias ambientales. Creer que con separar algunos desperdicios de otros y llevarlos en bolsas separadas a la banqueta para que se los lleve el carro de basura es suficiente, es un error. Debemos hacer más. La gran mayoría de los llamados rellenos sanitarios de Morelos son en verdad tiraderos a cielo abierto y sin la adecuada disposición final de los residuos sólidos, de continuar así, en poco tiempo se podría generar una emergencia sanitaria. Antes de que eso ocurra debemos aprovechar la infraestructura actual y empezar a trabajar en su sustitución mediante un programa estratégico a largo plazo que incluya, propongo, una política de Basura-Cero.

 

 

La Contaminación 2 – RSU

La basura casera, los Residuos Sólidos Urbanos, o RSU, suelen terminar en un relleno sanitario. Esta es una “solución” a corto plazo. ¿Por qué escribo solución entre comillas? Porque realmente no resuelve el problema de la producción de RSU y, por tanto, de contaminación ambiental, sólo lo pospone. Sin embargo, tiene una virtud, ayuda a manejar los RSU y a iniciar un conjunto de actividades de reciclado y reuso que encaminan a las soluciones a largo plazo.

Relleno Sanitario "LA PERSEVERANCIA" en Cuautla, Morelos.

¿Cuáles son estas otras actividades de reciclado y reuso? Cuando un relleno sanitario funciona bien, una buena inversión es poner un taller de separación de residuos y recuperación de materiales. Este puede estar en el terreno mismo del relleno sanitario o en un terreno aparte. Cuando es así se le llama estación de transferencia, que es un lugar grande donde se reciben los camiones de basura del municipio, estos tiran sus RSU en un lugar especificado a la entrada del taller de separación y entonces suelen ser montados en una banda transportadora donde se hace la clasificación y separación de materiales.

La separación de materiales permite recuperar los materiales con valor. Lo que es rechazado por el taller de separación y recuperación sigue su camino al relleno sanitario en grandes camiones. De esta manera, la cantidad de materiales que ingresan al relleno sanitario disminuye notablemente, entre 30 y 80 por ciento, dependiendo de la calidad y fuente de los RSU. Lo que sí llega al relleno sanitario suelen ser materia orgánica en descomposición y residuos con tan poco valor comercial que no conviene separarlos y transportarlos hasta donde está el comprador, sea potencial o real.

En un inicio los talleres de separación y recuperación suelen darle valor a lo obvio: las latas y restos metálicos, los envases de máxima calidad, el cartón y el papel cartón de buena calidad. Conforme maduran los mercados asociados, se recuperan cada vez más materiales separados.

Ahora, gracias a legislación pertinente y tratos con los fabricantes de PET (poli-etileno-tereftalato) y los distribuidores de agua y refrescos embotellados, el PET se recupera y comercializa con bastante facilidad. Lo mismo se puede hacer con los demás residuos.

Cuando el trabajo del taller de recuperación de materiales se hace de manera intensiva se puede lograr una recuperación superior al 50%. Esto tiene efectos económicos y ecológicos favorables.

Primero, una cantidad significativa de materiales regresa a las fábricas por un costo inferior al de los materiales “vírgenes” o de primera calidad. Esto, además, suele tener otros beneficios ambientales. Los materiales recuperados suelen ser reincorporados a los ciclos productivos con un costo ambiental menor al de los materiales de origen. (Más adelante daré unos ejemplos)

Segundo, se hace un mercado formal para los RSU, lo que ayuda a que otros actores se incorporen a las tecnologías verdes.

La verdadera solución de la basura, de los RSU, una política de BASURA CERO, está en el diseño, producción y comercialización de los productos. Es necesario repensar, rediseñar y educar respecto de la producción y del consumo. Si se producen bienes de consumo de buena calidad y se construyen sólo con materiales bio-degradables y/o materiales de alta calidad fácilmente reciclables, entonces se puede evitar la llegada de estos al relleno sanitario. Si, además, se minimiza el empaque y se usan para ello materiales bio-degradables, estos tampoco provocarán RSU. Si se producen y comercializan en formas eficientes y de acuerdo con la demanda, con inventarios mínimos, se disminuyen también las cantidades que llegan a los camiones de basura.

 

La Contaminación 1

La contaminación ambiental es un tema recurrente en los periódicos, las noticias, las discusiones políticas y, sin embargo, parece que progresamos poco en las soluciones a largo plazo. Mucho de lo que se hace son paliativos que, la mayoría de las veces, sólo posponen un desastre.
Las formas de la contaminación varían mucho y sus efectos también. Por ello, los especialistas hablan de la contaminación clasificada de varias formas:
– Por la fuente, que puede ser puntual o dispersa, fija o móvil
– Por su naturaleza física que puede ser sólido, líquido o gas
– Por su toxicidad que puede ser inocua, ligeramente tóxica, muy tóxica (para los humanos, se supone, pero vale la pena hacer mención que la toxicidad es un criterio biológico distinto a los otros)
– Por su persistencia en el ambiente que puede ser muy corta, biodegradable, o muy larga (generalmente no-biodegradable)
Otras.

En fin, la contaminación ambiental, se la clasifique de una forma o de otra, sí es un problema que, a su vez, genera otros problemas.

La legislación ambiental, como casi todo en cuestiones de leyes, es compleja y atiende a los modos de pensamiento dominantes. Cuando la salud se vio claramente ligada a los fenómenos de la contaminación, como en los casos del neblumo (smog) londinense a mediados del siglo pasado, se iniciaron esfuerzos para proteger a la población de sus efectos más nocivos. Con el correr de los años y con las evidencias cada vez más claras de la conexión entre la morbilidad de los fumadores y su hábito y los daños para los fumadores pasivos, se hicieron cambios en las leyes que, primero, trataron de disminuir el consumo de tabaco, principalmente en forma de cigarrillos, y después, limitar el consumo, fumar, a lugares abiertos.

Una de las formas de contaminación más difíciles de resolver es la de los Residuos Sólidos Urbanos, o RSU. Esta forma de contaminación tiene un componente de modernidad muy específico. Al mejorar el nivel de vida y el poder adquisitivo de la población, el modelo industrial consumista dominante provoca como resultado inmediato el aumento en la producción de RSU. Los materiales de empaque, los utensilios desechables, las envolturas, las bolsas de polietileno, todo ello resulta en un consumo incrementado que provoca un río de RSU que tienen que ir a alguna parte. Pocas personas pueden darse el lujo de conservar todos los materiales de empaque, todas las botellas, de vidrio y de plástico, todo el plástico, todo el papel y todo el cartón que reciben junto con los bienes y servicios que consumen. El resultado es que se genera “basura”, los RSU, que tienen que salir de casa para ir a otra parte. El aumento en el poder adquisitivo se refleja, además, en un incremento en los utensilios, máquinas, gadgets y juguetes que, por haber pasado de moda, se convierten súbitamente en basura, en RSU. Esto incluye algunas máquinas que, aun siendo útiles, son desechadas, como los teléfonos celulares.  Toda esa basura tiene que ir a alguna parte.

Ese otro lugar suele ser un “Relleno Sanitario”, cuando la ciudad es más o menos moderna y sus gobernantes han sido más o menos honrados y trabajadores. Cuando no, terminan en un tiradero a cielo raso, o a cielo abierto, según se le llame en un lugar u otro. A veces, lo que es peor, terminan en las barrancas y en los ríos.

En la siguiente entrada trataré del problema de los RSU y de sus soluciones.

Desarrollo Ecológico Sustentable. Segunda Parte.

Segunda Parte. Los Servicios que proporciona la Naturaleza al hombre.

La naturaleza proporciona de manera gratuita muchos servicios a la economía humana, a la humanidad, tantos que no es propio de este espacio listarlos. Pero para que la idea no quede “en el aire” voy a señalar algunos. Los ecosistemas, entre ellos los bosques, como purificadores de aire, reciben la contaminación de las ciudades, gracias a los movimientos del viento provocados por la interacción del Sol y la Tierra, y al filtrar el aire, aprovechan el CO2 y lo convierten en biomasa, limpiando del aire parte importante de la contaminación como un subproducto; el aire renovado, limpio y rico en oxígeno, circula por la atmósfera. Ese CO2 es atrapado por los ecosistemas en tan grandes cantidades y con tal eficiencia que no nos habíamos dado cuenta. El mar, las praderas, las selvas, los campos de cultivo y los bosques, a pesar de un aumento de muchas veces en la emisión de CO2 a la atmósfera por las fábricas, las termoeléctricas, los automóviles, las chimeneas y las estufas durante todo el siglo pasado, han logrado mantener la concentración atmosférica de este gas casi constante.
A principio del siglo XX la concentración de CO2 atmosférica era de alrededor de 0.2% y hoy, a principios del siglo XXI, la concentración promedio apenas excede el 0.3%. Sin embargo, el aumento en la emisión de CO2 por las actividades humanas durante el mismo lapso no fue de 0.1%, ni siquiera de uno o dos por ciento, se estima que fue de más de 24 veces (Expresado de manera porcentual sería 2,400 %).
Aunque algunos científicos dicen tal aumento en la concentración de CO2 puede provocar un efecto invernadero de proporciones catastróficas, nadie le da mucha importancia a esa función de los seres vivos, de los ecosistemas, que ha mantenido la concentración del gas por debajo del 1%, y lo siguen dando por descontado.

Otro ejemplo interesante es el de la participación de los seres vivos de los bosques, las selvas y los mares en el reciclaje de elementos químicos. Damos por hecho que el carbono, el oxígeno y el nitrógeno siempre serán componentes principales de la atmósfera. Pero pocos se dan cuenta de que estos elementos son componentes esenciales de las proteínas y de casi todas las sustancias orgánicas que componen las células. No hay una célula que no tenga estos elementos. La materia orgánica se descompone tras la muerte y gracias a una multitud de especies que se encargan del fenómeno de reciclado de los cadáveres y a unas pocas especies que se encargan de la fijación de los gases atmosféricos es que el equilibrio en la composición de la atmósfera se mantiene. Pero lo mismo ocurre, aunque mucho más lentamente, con los otros elementos químicos, que pasan por los ciclos sedimentarios y no a través de la atmósfera. Todos esos ciclos de los elementos químicos son llamados ciclos bio-geo-químicos, y entre todos mantienen una homeostasis planetaria entre la vida y la materia inerte precisamente gracias a la intervención activa de miles de especies. Esta es una de las bases de la “Hipótesis de Gaia” de Lovelock.

En este mismo orden de ideas, cuántos cadáveres de cuántos animales y plantas han sido convertidos durante millones de años en “materias primas” para el crecimiento de las plantas. La mayoría de los “desperdicios” orgánicos, hasta hace muy poco tiempo, en escala planetaria, eran reciclados de manera automática por millones de animales, hongos y bacterias y finalmente formaban parte de nuevas plantas.

Hoy estamos tirando en los basureros municipales los desperdicios orgánicos mezclados con otros tipos de desperdicios sólidos de manera que ese fenómeno portentoso de limpieza planetaria está en peligro y nos estamos hundiendo en basura maloliente. Este problema se percibe más claramente en lugares como Cuernavaca y Temixco, en el estado de Morelos, México, o en Nápoles, Italia, debido a la falta de previsión de las autoridades locales que han ignorado el problema de la basura por décadas. Pero no es un problema sólo en estos pocos lugares, es un problema global; y son los países más industrializados y de economías en crecimiento donde los problemas de recuperación y reciclado de residuos sólidos son más acuciantes.

Otro de los servicios que provee gratuitamente la naturaleza a los seres humanos está restringido a la agricultura, pero es igualmente importante, si no es que más. Se trata de la polinización. ¿Cuántas especies de plantas cultivadas son polinizadas por las abejas, las avispas, las moscas, los murciélagos, los colibríes y otros animales? Son muchas, casi todas las especies de importancia comercial lo son, y el número de flores involucrado en simplemente gigantesco. Aunque sí es posible hacer la polinización a mano en la mayoría de los casos, en todos ellos significaría aumentar los costos agrícolas de manera muy importante, tanto que algunas frutas serían prohibitivas para la mayoría de la población que hoy las consume porque las consigue baratas.

Contaminación Ambiental

Cuernavaca sufre un problema de manejo de residuos sólidos desde hace muchos años.

Actualmente, el municipio ha encontrado una “solución” temporal al problema: el relleno sanitario de Loma de Mejía. Desgraciadamente, esta es una mala opción, pues no soluciona el problema de manejo de los residuos municipales y en cambio sí crea las condiciones para una catástrofe sanitaria en pocos años. El municipio vecino de Temixco tiene una problemática semejante en el manejo de sus residuos sólidos, de falta de planes e integración a la Eco-economía.

¿Cómo es que un relleno sanitario puede crear una catástrofe sanitaria? Los rellenos sanitarios, la última opción de manejo de residuos sólidos, son fuente segura de contaminación del suelo pues tarde o temprano sufren filtraciones. En el caso de Loma de Mejía, la ubicación es el problema. El predio está ubicado en el nor-poniente de la ciudad de Cuernavaca, en la zona del antiguo ejido de San Antón (o San Antonio), y varios escurrimientos naturales pasan por ahí, siendo estos fuente de abastecimiento de mantos freáticos cuenca abajo, donde están los pozos de agua dulce de los municipios colindantes. Las filtraciones de lixiviados llegarán al agua, el solvente universal, que saldrá por los pozos unos días o meses después para satisfacer las necesidades de los pobladores quienes, sin saberlo, beberán y usarán agua contaminada.

¿Qué podemos hacer? Cuernavaca, igual que todo el estado de Morelos, requiere un programa integral de manejo de residuos sólidos. El reciclaje de materiales, la valorización de los residuos, el aprovechamiento industrial de los más de ellos como materias primas, la separación de residuos desde el hogar, la incineración de materiales ricos en fibras naturales, son algunas de las tácticas que podrán ayudar a resolver el problema, componentes fundamentales de un plan integral de manejo de residuos sólidos, con estrategias de integración a la Eco-economía y la protección de la salud pública.

A nivel personal, doméstico, cada quien puede ayudar separando los residuos de manera que los que sean tóxicos, o potencialmente tóxicos, nunca lleguen al carro de basura. Por ejemplo, las baterías y las pilas de los celulares, las cámaras, las linternas y demás aparatos portátiles contienen metales tóxicos. Estas deben ser separadas para que no se mezclen con la basura orgánica que puede usarse para composta.

Son muchas las cosas que podemos hacer a nivel personal, pero la organización en grupos y empresas permitirá mejores soluciones. En Conprova estamos convencidos de que las empresas y los ciudadanos podemos organizarnos para resolver este y otros problemas ambientales.