Ahorro de Agua

Manuel Algara Sánchez de las Matas

Hace unos días decidí que tenía que hacer algunos cambios en cuanto al consumo de agua. Vivo en una casa viejita que compré hace muchos años; mis hijos eran aún niños y jugar en el jardín era algo importante. Como consecuencia, los muebles eran de otra época. Incluidos los del baño. Entonces yo distribuía unos ingenios mexicanos para ahorrar agua: “regaderas ecológicas” y ahorradores de agua para salida, de tipo de restrictor de flujo, pero mejores. ¿Por qué mejores? Porque funcionaban bien sin importar la presión de agua. De hecho, a mayor presión de agua, mayor ahorro respecto de la regadera convencional, con la ventaja añadida de que, a máxima presión, el flujo máximo era 9  (nueve) litros por minuto. ¡Una maravilla! Diseñados por ingenieros mexicanos y patentados.

Pues, desde luego, cambié todas las regaderas de la casa: dos. En fin. Yo admito que no era gran ahorro, a nivel de la ciudad, pero sí a nivel de nuestro consumo. Nuestra aportación familiar al ahorro de agua en la ciudad era modesta pero consistente con nuestras posibilidades. Además, regalé varias de esas regaderas ecológicas a mis familiares y vendí las que pude. Otro ahorro era en nuestras conductas respecto del uso del agua, en general. Por ejemplo, en la época de secas (como ahora), el jardín de mi casa no se parece a un jardín típico de Cuernavaca. Usamos poca agua para regar las plantas, sólo la suficiente para que no se mueran. La consecuencia es que el “pasto” no parece campo de golf, como en las casas de mis vecinos, sino lote baldío que sufre el inicio de la época de secas, una época de secas que no llega del todo.

Yo sé que la cuestión estética es muy importante para algunas personas. Para mí, la coherencia entre lo que uno hace y lo que uno dice es más importante que la estética, en especial la de los modos de consumo irracionales.

Regresando al presente.   El consumo de agua en casa, aunque no muy grande, sigue siendo mayor al que me gustaría. El problema son los retretes. Aunque les hice algunas modificaciones, aún gastan mucha agua. Escribo esto porque sé de la existencia, ya hace varios años, de los muebles diseñados para consumir mucha menos. Incluso los hay con doble control de flujo en la caja, “para el uno, y para el dos”, tres y seis litros, respectivamente. Pues qué mejor que comprar de esos muebles para sustituir los viejos. Como tenía un poco de dinero ahorrado, decidí “ir de compras”; a ver precios y hacerme un presupuesto para el cambio.

¡Sorpresa! Las tiendas en la ciudad SIGUEN OFRECIENDO Y VENDIENDO LOS MUEBLES VIEJOS QUE CONSUMEN MUCHA AGUA. Me parece que esto no debería ser. ¡Pero eso no es lo peor! Los muebles antiguos que consumen mucha agua, esos que no deberían estar a la venta, los ofrecen a un precio muy inferior al de los  modernos que consumen menos.

Yo sé que los consumidores podemos elegir entre comprar un retrete “normal” de seis cientos pesos o uno ahorrador de mil quinientos. Es nuestra decisión. Pero no tiene sentido lo que veo en las calles …

¿Cómo justifican los comerciantes sus ofertas y sus precios? ¿No tienen conciencia ambiental?

Y ¿qué se puede decir de las autoridades en el ramo ambiental? ¿Por qué hay tanto apoyo para ahorro de energía y no lo hay para ahorro de agua?  Ahorrar agua, por si no lo saben, ahorra energía, mucha. Y el ahorro en energía es proporcional al ahorro en el consumo de agua, pues toda el agua que consumimos en Cuernavaca, de hecho, proviene de pozos y tiene que ser bombeada para que llegue a las casas. Allí, otra vez suele ser bombeada a los tinacos.  El ahorro podría ser doble, en agua y en energía, si las autoridades tuvieran políticas coherentes con lo que predican y con las leyes y reglamentos que están en vigor.

Tendré que ahorrar un poco más, me refiero al dinero, para hacer los cambios de muebles en el baño, porque los haré por muebles que ahorren agua, así tenga que gastar en dinero el equivalente en ahorro de consumo de agua de varios años . . . es una locura, desde la perspectiva del Homo economicus,  pero es la conducta coherente con mi postura respecto del asunto, desde la perspectiva ecológica. Seguiré despilfarrando agua por unas semanas cada vez que le de “al water”. Ya les contaré cómo resolví el problema de los retretes.

 

Reciclando y Recuperando Materiales

RECICLANDO

 

Cómo recuperar materiales, cómo hacer composta

Por: Manuel Algara Sánchez de las Matas

 

Me han pedido que de ejemplos de recuperación y reciclado de materiales y de cómo hacer composta.

¡Qué mejor que predicar con el ejemplo! 

Así que decidí ilustrar lo que hago en casa.  Resulta que no soy un experto, pero sí tengo algo de experiencia y se mucho de la teoría. Además, pienso que esto de la recuperación y reciclado de materiales es más una cuestión de desarrollar mercados y darle prioridad a las personas y al medio ambiente por sobre el capital financiero que otra cosa; difícil no es.  Si has decidido cooperar a la salud de nuestro planeta, aquí tienes una buena guía para iniciar. 

 

Primero lo primero

1- Encontrando nuestro centro de acopio

Pasear por el vecindario, o por las colonias alrededor de la nuestra, nos permitirá localizar uno o varios centros de acopio. Los precios que pagan estos pequeños negocios por los materiales recuperados no es muy alto y suele estar muy competido, por lo que no creo que valga mucho la pena buscar en todos los centros de acopio para encontrar cuál es el que da los mejores precios en la ciudad. Es al menos igual de importante saber si nos pesan bien los materiales. A menos que tengamos interés en hacer un negocio de la recuperación de materiales. En ese caso, vale la pena buscar en varias colonias y comparar tanto el pesado como los precios, comparar en serio y objetivamente, apuntando.

 

2- Decidiendo qué vamos a recuperar y qué vamos a dejar al carro de limpia

Una vez que hemos visto los precios y qué es lo que nos compran en nuestro centro de acopio cercano, debemos decidir si vamos a separar todo o sólo lo que podemos vender. Aquí debemos tomar una decisión importante en dos niveles, ambiental y económico. O tres, si pensamos que tiene un componente ético. Dependiendo de la decisión haremos más o menos esfuerzo y lograremos un mayor o menor impacto ecológico. Tú decides. Hay gente que se lo toma muy seriamente y decide separar y limpiar todo, vender cerca lo que se puede y acumular lo demás para venderlo cuando sea demasiado para tener en casa. Separo lo que voy a vender y lo que voy a hacer composta y lo demás lo pongo todo junto en bolsas de plástico para que se las lleve el carro de limpia municipal, o camión de basura, al relleno sanitario.

Podría separar en varias bolsas lo que dejo al servicio municipal, pero no tiene mucho caso ya que, al menos donde yo vivo, el servicio de limpia mezcla todo y lo lleva a una estación de transferencia.

Sobre la limpieza. Debes enterarte si te reciben los materiales “un poco limpios” o si sólo los reciben “bien limpios”. Tu centro de acopio puede ser un negocio serio o ser un negocito incipiente que no requiere que les lleves las cosas muy limpias. Esto y tu idea de lo que es correcto y lo que es limpio definirá el esfuerzo que hagas en la etapa de separación y limpieza de los materiales que vas a vender. La limpieza tendrá también un efecto en el olor de tus materiales recuperados, cuanto más limpios y secos los guardes, menos problema de olores tendrás. En mi caso, limpio más o menos bien, pero no uso detergente ni jabón, sólo froto con los dedos bajo el chorro de agua y luego sacudo. En el caso de algunas botellas, les echo un poco de agua, las cierro y las agito bien, luego las abro y dejo ir al drenaje el contenido hasta que gotean lentamente. Las vuelvo a cerrar y luego, si son de PET las aplasto, si son de vidrio, las llevo así a su lugar. He encontrado que esto es suficiente para la mayoría de los recipientes.

 

3- Llevando los materiales al centro de acopio

Lleva tus materiales al centro de acopio al menos una vez al mes. Esto te ayudará de varias formas. Primero, ir con frecuencia al centro de acopio local nos permite familiarizarnos con las personas y con los materiales que recuperamos, además de que nos ayuda a hacer consciencia de la cantidad de materiales que consumimos y compramos. Segundo, nos ayuda a sensibilizarnos al mercado. Tercero, nos ayuda a evitar malos olores y proliferación de hongos en el lugar donde tenemos nuestros materiales separados. Cuarto, el viaje al centro de acopio se paga con los materiales que vendemos. Si vamos demasiado seguido, digamos, una vez por semana, lo más probable es que nos den tan poco dinero que nos desanime. Pensarás que trabajas de oquis. Recuerda que no lo estamos haciendo por dinero. Si quisiéramos hacer un negocio de esto tendríamos que hacer nuestro propio centro de acopio y recibir y pesar los materiales de otros y pagárselos a un precio competitivo, almacenarlos hasta tener una cantidad que nos reditúe venderlos y luego llevarlos a un concentrador regional, un sitio de transferencia, o como le llamen al lugar que recibe los materiales recuperados por Tonelada.

 

 

Ejemplos de mi recuperación de materiales  

Aquí pongo unos ejemplos de lo que hago.  La primera foto es de un conjunto de latas, “bote chilero”, le llaman en el centro de acopio. Se trata de las latas de acero o de fierro, el material más común en el caso de las conservas.  Estas son de lo que consumimos en una semana; la lata de la derecha en realidad tiene otras dos adentro. De esta forma ahorro espacio.

 

LATAS
Latas o “bote chilero” de una semana

La segunda foto es el pesado de esas latas puestas todas en una bolsita de plástico. Como podemos ver, en total no llegan ni a medio kilogramo.

Pesando "bote chilero"
Pesando el “bote chilero” en una bolsa de plástico con una balanza de cocina.

Los materiales de desperdicio orgánico, lo que normalmente son sobras de comida y semejantes, lo pongo en un bote de plástico con buena tapa.  En este caso, se trata de un bote de helado de hace unos meses.  Mientras la tapa cierre herméticamente seguiré usando este bote.  En este caso, el bote está casi vacío porque es sólo lo del día de hoy. Aunque no se aprecia bien en la foto, sólo tiene un pedazo de cáscara de aguacate, dos bolsitas de te, unas servilletas de papel, unos pedazos de verdura y unas cáscaras de huevo.

Los envases de PET son ya muy comunes.  Aunque uno quisiera, es casi imposible vivir en una ciudad sin consumirlos.  A mi me gustan los jugos de fruta envasados sin colorantes ni conservadores.  De preferencia nada de químicos en mi dieta.  Esta foto que sigue es de los envases de PET de una semana.  Puse unos sin comprimir para la foto, pero luego los comprimí para pesarlos y luego llevarlos a donde están los demás. (En la foto están también tres envases de HDPE, que no es PET y que pongo en una bolsa con los “otras plásticos”)

 

Envases de PET de una semana en el piso de la cocina

Aquí están los ocho envases en una bolsa de plástico siendo pesados en la balanza de cocina.

Pesando PET aplastado

Igual que en el caso anterior, no suma ni medio kilogramo.

El siguiente paso es almacenar los materiales separados y limpios en un lugar donde no estorben ni afeen la vista.  En mi caso, en el pasillo que va al cuarto de lavado. Aquí pongo unas fotos de lo que se ha acumulado en varias semanas.

Bote chilero y “fierros” para vender

 

El PET lo pongo en una gran bolsa de plástico transparente.

 

Los demás plásticos los pongo aparte.

Finalmente, el papel y el cartón los pongo cerca de la puerta del jardín para tenerlos vigilados, pues es sabido que a las ratas y ratones les gusta usarlos para madriguera. Siendo un lugar de alta circulación creo que no lo usarán. Si acaso robarán un poco de material para hacer su madriguera en otra parte. Si llegara a notar huellas de ese tipo de actividad llevaría inmediatamente todo el papel y el cartón a vender. Mientras, lo acumulo para que pese varios kilos, pues es de las cosas que pagan peor.

Finalmente, los desperdicios orgánicos hay que colectarlos de manera segura, con una buena tapa, como ya mencioné. Para su “disposición final” lo mejor es hacer una composta. La manera más fácil es echarlos sobre tierra, u hojarasca, y cubrirlos de lo mismo. Yo los echo en un rincón en el fondo del jardín.

Aquí los desperdicios de cocina ya cubiertos. Enfrente de la casa hay un “Tulipán africano”, un árbol muy vigoroso que aborta multitud de flores y que se desprende de muchas hojas y vainas también con mucha facilidad. Su basura, junto con los cortes de pasto y hierbas del jardín, hace una buena cubierta que evita malos olores.

Al final de la época de lluvias tengo ya una composta útil para el jardín e inicio la nueva composta de época de secas. Esta requiere un poco más de trabajo pues hay que humedecerla al menos una vez por semana para que el proceso no sea demasiado largo y no provocar malos olores.

Esta es una manera de hacer las cosas.  A mi me acomoda.  Cada quien tiene que encontrar su forma de hacer la separación y recuperación de materiales y así podremos evitar que los rellenos sanitarios se saturen pronto.  Además, evitando la llegada de materiales orgánicos, como los desperdicios de comida, evitamos el mal olor característico de los tiraderos de basura.

Si tienes comentarios, te agradeceré que seas lo más concreto posible. Si tienes preguntas, estaré encantado de contestarlas y poder ayudar.  (Para ver a dónde escribir, pícale arriba en donde dice “CONPROVA es…”) Que pases un buen día.

 

 

 

La Contaminación 2 – RSU

La basura casera, los Residuos Sólidos Urbanos, o RSU, suelen terminar en un relleno sanitario. Esta es una “solución” a corto plazo. ¿Por qué escribo solución entre comillas? Porque realmente no resuelve el problema de la producción de RSU y, por tanto, de contaminación ambiental, sólo lo pospone. Sin embargo, tiene una virtud, ayuda a manejar los RSU y a iniciar un conjunto de actividades de reciclado y reuso que encaminan a las soluciones a largo plazo.

Relleno Sanitario "LA PERSEVERANCIA" en Cuautla, Morelos.

¿Cuáles son estas otras actividades de reciclado y reuso? Cuando un relleno sanitario funciona bien, una buena inversión es poner un taller de separación de residuos y recuperación de materiales. Este puede estar en el terreno mismo del relleno sanitario o en un terreno aparte. Cuando es así se le llama estación de transferencia, que es un lugar grande donde se reciben los camiones de basura del municipio, estos tiran sus RSU en un lugar especificado a la entrada del taller de separación y entonces suelen ser montados en una banda transportadora donde se hace la clasificación y separación de materiales.

La separación de materiales permite recuperar los materiales con valor. Lo que es rechazado por el taller de separación y recuperación sigue su camino al relleno sanitario en grandes camiones. De esta manera, la cantidad de materiales que ingresan al relleno sanitario disminuye notablemente, entre 30 y 80 por ciento, dependiendo de la calidad y fuente de los RSU. Lo que sí llega al relleno sanitario suelen ser materia orgánica en descomposición y residuos con tan poco valor comercial que no conviene separarlos y transportarlos hasta donde está el comprador, sea potencial o real.

En un inicio los talleres de separación y recuperación suelen darle valor a lo obvio: las latas y restos metálicos, los envases de máxima calidad, el cartón y el papel cartón de buena calidad. Conforme maduran los mercados asociados, se recuperan cada vez más materiales separados.

Ahora, gracias a legislación pertinente y tratos con los fabricantes de PET (poli-etileno-tereftalato) y los distribuidores de agua y refrescos embotellados, el PET se recupera y comercializa con bastante facilidad. Lo mismo se puede hacer con los demás residuos.

Cuando el trabajo del taller de recuperación de materiales se hace de manera intensiva se puede lograr una recuperación superior al 50%. Esto tiene efectos económicos y ecológicos favorables.

Primero, una cantidad significativa de materiales regresa a las fábricas por un costo inferior al de los materiales “vírgenes” o de primera calidad. Esto, además, suele tener otros beneficios ambientales. Los materiales recuperados suelen ser reincorporados a los ciclos productivos con un costo ambiental menor al de los materiales de origen. (Más adelante daré unos ejemplos)

Segundo, se hace un mercado formal para los RSU, lo que ayuda a que otros actores se incorporen a las tecnologías verdes.

La verdadera solución de la basura, de los RSU, una política de BASURA CERO, está en el diseño, producción y comercialización de los productos. Es necesario repensar, rediseñar y educar respecto de la producción y del consumo. Si se producen bienes de consumo de buena calidad y se construyen sólo con materiales bio-degradables y/o materiales de alta calidad fácilmente reciclables, entonces se puede evitar la llegada de estos al relleno sanitario. Si, además, se minimiza el empaque y se usan para ello materiales bio-degradables, estos tampoco provocarán RSU. Si se producen y comercializan en formas eficientes y de acuerdo con la demanda, con inventarios mínimos, se disminuyen también las cantidades que llegan a los camiones de basura.

 

Energía Nuclear

 

El desastre nuclear de Chernobyl, Ukrania, en 1986, fue la primera llamada de atención a los ciudadanos y gobiernos, especialmente en Europa, sobre el peligro que representan los reactores nucleares a largo plazo. Todavía no han ocurrido desgracias, que se sepa, debido a los lugares donde se almacenan los desechos radioactivos de los reactores.

Sin embargo, ya que aquel desastre se debió principalmente a errores humanos, los políticos y las grandes corporaciones a favor de la energía nuclear no vieron la necesidad de cambiar sus programas o políticas significativamente, quizás sólo hacer revisiones sobre seguridad y mejorar los programas ya existentes.

Después del terremoto y posterior tsunami que dañaron los reactores nucleares japoneses en Fukushiima, Japón, en marzo de este año (2011), diferentes países han reconsiderados sus posturas respecto de la energía nuclear.

Suiza abandona su programa de energía nuclear.

Alemania revierte su política y decide acelerar la salida de sus plantas nucleares.

Por otro lado, Francia sigue en las mismas. Esto no es de extrañar, realmente. En Francia, la energía nuclear es algo grande: más de 3/4 de la electricidad que se genera en Francia proviene de reactores nucleares.

En Japón recién acaban de aceptar que algunas de las pescas recientes han mostrado niveles altos de radiación, aunque aun no han sobrepasado los límites que permite su legislación. Pero la venta de detectores de radiación nuclear se ha disparado y parece que cada vez más ciudadanas revisan la compra con sus detectores. Incluso jóvenes, hombres y mujeres, están haciendo rondas de inspección con sus detectores.

Ahora se verá de qué están hechos los franceses y si las consideraciones medio-ambientales y de salud pueden pesar más que las económicas y si tienen cabida o no en la toma de decisiones a largo plazo. No cabe duda de que los franceses no pueden abandonar su programa nuclear de un día para otro, pero que deberían cambiar su política e invertir masivamente en energías renovables tampoco me cabe duda.

Las lecciones de Chernobyl y Fukushiima son amargas.

Los japoneses ya están haciendo esfuerzos para disminuir su consumo de electricidad y evitar el despilfarro.

En Francia seguro que se han puesto a pensar.

¿Cambiarán su programa energético pronto?

¡Hagan sus apuestas!

Desarrollo Ecológico Sustentable. Segunda Parte.

Segunda Parte. Los Servicios que proporciona la Naturaleza al hombre.

La naturaleza proporciona de manera gratuita muchos servicios a la economía humana, a la humanidad, tantos que no es propio de este espacio listarlos. Pero para que la idea no quede “en el aire” voy a señalar algunos. Los ecosistemas, entre ellos los bosques, como purificadores de aire, reciben la contaminación de las ciudades, gracias a los movimientos del viento provocados por la interacción del Sol y la Tierra, y al filtrar el aire, aprovechan el CO2 y lo convierten en biomasa, limpiando del aire parte importante de la contaminación como un subproducto; el aire renovado, limpio y rico en oxígeno, circula por la atmósfera. Ese CO2 es atrapado por los ecosistemas en tan grandes cantidades y con tal eficiencia que no nos habíamos dado cuenta. El mar, las praderas, las selvas, los campos de cultivo y los bosques, a pesar de un aumento de muchas veces en la emisión de CO2 a la atmósfera por las fábricas, las termoeléctricas, los automóviles, las chimeneas y las estufas durante todo el siglo pasado, han logrado mantener la concentración atmosférica de este gas casi constante.
A principio del siglo XX la concentración de CO2 atmosférica era de alrededor de 0.2% y hoy, a principios del siglo XXI, la concentración promedio apenas excede el 0.3%. Sin embargo, el aumento en la emisión de CO2 por las actividades humanas durante el mismo lapso no fue de 0.1%, ni siquiera de uno o dos por ciento, se estima que fue de más de 24 veces (Expresado de manera porcentual sería 2,400 %).
Aunque algunos científicos dicen tal aumento en la concentración de CO2 puede provocar un efecto invernadero de proporciones catastróficas, nadie le da mucha importancia a esa función de los seres vivos, de los ecosistemas, que ha mantenido la concentración del gas por debajo del 1%, y lo siguen dando por descontado.

Otro ejemplo interesante es el de la participación de los seres vivos de los bosques, las selvas y los mares en el reciclaje de elementos químicos. Damos por hecho que el carbono, el oxígeno y el nitrógeno siempre serán componentes principales de la atmósfera. Pero pocos se dan cuenta de que estos elementos son componentes esenciales de las proteínas y de casi todas las sustancias orgánicas que componen las células. No hay una célula que no tenga estos elementos. La materia orgánica se descompone tras la muerte y gracias a una multitud de especies que se encargan del fenómeno de reciclado de los cadáveres y a unas pocas especies que se encargan de la fijación de los gases atmosféricos es que el equilibrio en la composición de la atmósfera se mantiene. Pero lo mismo ocurre, aunque mucho más lentamente, con los otros elementos químicos, que pasan por los ciclos sedimentarios y no a través de la atmósfera. Todos esos ciclos de los elementos químicos son llamados ciclos bio-geo-químicos, y entre todos mantienen una homeostasis planetaria entre la vida y la materia inerte precisamente gracias a la intervención activa de miles de especies. Esta es una de las bases de la “Hipótesis de Gaia” de Lovelock.

En este mismo orden de ideas, cuántos cadáveres de cuántos animales y plantas han sido convertidos durante millones de años en “materias primas” para el crecimiento de las plantas. La mayoría de los “desperdicios” orgánicos, hasta hace muy poco tiempo, en escala planetaria, eran reciclados de manera automática por millones de animales, hongos y bacterias y finalmente formaban parte de nuevas plantas.

Hoy estamos tirando en los basureros municipales los desperdicios orgánicos mezclados con otros tipos de desperdicios sólidos de manera que ese fenómeno portentoso de limpieza planetaria está en peligro y nos estamos hundiendo en basura maloliente. Este problema se percibe más claramente en lugares como Cuernavaca y Temixco, en el estado de Morelos, México, o en Nápoles, Italia, debido a la falta de previsión de las autoridades locales que han ignorado el problema de la basura por décadas. Pero no es un problema sólo en estos pocos lugares, es un problema global; y son los países más industrializados y de economías en crecimiento donde los problemas de recuperación y reciclado de residuos sólidos son más acuciantes.

Otro de los servicios que provee gratuitamente la naturaleza a los seres humanos está restringido a la agricultura, pero es igualmente importante, si no es que más. Se trata de la polinización. ¿Cuántas especies de plantas cultivadas son polinizadas por las abejas, las avispas, las moscas, los murciélagos, los colibríes y otros animales? Son muchas, casi todas las especies de importancia comercial lo son, y el número de flores involucrado en simplemente gigantesco. Aunque sí es posible hacer la polinización a mano en la mayoría de los casos, en todos ellos significaría aumentar los costos agrícolas de manera muy importante, tanto que algunas frutas serían prohibitivas para la mayoría de la población que hoy las consume porque las consigue baratas.

Desarrollo Ecológico Sustentable. Primera Parte.

Hacia el
Desarrollo Integral Dinámico y Ecológico (DIDE)
O cómo
Incluir la protección ambiental en la producción e integrar la economía en la ecología.
***

Por: Manuel Algara

Primera Parte de Cinco. Ideas y Conceptos.
El Eco-Desarrollo (antes conocido como “Manejo Racional de los Recursos Naturales” (muy largo), después como “Desarrollo Verde” (deja mucho a la imaginación), ahora también conocido como “Desarrollo Sostenido” o “Desarrollo Sustentable”) es un concepto interesante y es compatible con un pensamiento capitalista, racional y holístico, que integre a la Naturaleza en total, como parte de los activos y servicios de las finanzas. O mejor dicho, que integre las finanzas y la actividad humana en los procesos de la naturaleza. El Eco-Desarrollo prefiero definirlo como un Desarrollo Integral Dinámico y Ecológico (DIDE) que pretende incluir los procesos de protección como parte de los procesos de producción y a los servicios que nos brinda la naturaleza y sus ecosistemas entenderlos como el marco en el que se inserta la economía humana. Por lo tanto, podemos decir que la economía hay que integrarla a la ecología. También podemos decir que se trata de que la economía tradicional deje de considerar a los servicios que nos proporciona la naturaleza como externalidades, lo mismo que a las condiciones de vida de los humanos. Es decir, respirar aire limpio, beber agua potable de buena calidad, comer comida nutricia y sin contaminantes ni riesgos sanitarios y poderse guarecer en el evento de una tormenta, tener un seguro médico y un seguro de desempleo, a todos estos se les debe incluir en los cálculos y dárseles un valor de mercado. Así, a la parte de la sociedad que sí satisface sus necesidades de manera idónea, en el sentido marcado, se la puede considerar y darle nombre, como se considera a la parte de la población que es económicamente activa, que no son necesariamente las mismas personas.

La diferencia entre el Eco – Desarrollo y la Eco – Economía y las formas antiguas de percepción y contabilidad del desarrollo y de las finanzas de las empresas capitalistas está en que el Eco – Desarrollo sí incluye estimaciones de los valores más importantes que antes se omitían: la gente, la escala del impacto ambiental, la tecnología y la naturaleza.

El pensamiento económico tradicional está basado en la optimización de los recursos escasos. Los recursos muy abundantes, o “infinitos”, como la luz del Sol, no se contabilizan porque se suponen renovables y siempre disponibles.
Sólo cuando un recurso es escaso es que se toma en cuenta en economía, cuando es muy abundante y está disponible “con sólo pedirlo”, no es necesario tomarlo en cuenta, ¿o sí? Ese es el punto de partida del antiguo modo de pensar en economía. Por los recursos escasos había que pagarle a alguien que los proveía, y esos recursos escasos tenían un valor mercantil, se podían hacer incluso trueques de cosas dispares igualando su valor económico o monetario, es decir, poniéndoles precio.
De esa manera se excluyeron de las cuentas de las actividades humanas y después de las fábricas y de las cuentas de las empresas multinacionales los gastos de agua, aire y luz solar, por poner un ejemplo. ¿Cómo contabilizar algo que no tiene valor en el mercado? O mejor aun, ¿cómo darle valor a algo muy abundante y que está disponible con sólo pedirlo?

Hoy somos muchas más las personas que vivimos en el planeta que cuando se desarrollaron los modelos económicos y las ideas básicas sobre el capital, la renta, la moneda, la banca comercial, etcétera y, por otro lado, nuestra influencia, potenciada por las nuevas capacidades tecnológicas, es claramente dominante y muy superior a la de antaño. Estas dos diferencias, el tamaño de la población y la escala de su impacto potenciada por la tecnología, son sustantivas y hacen necesario un cambio en la forma de medir y estimar la influencia de la humanidad, y también hacen necesario tomar en cuenta los recursos “ilimitados” porque ya no están muy lejos de la escala de la influencia de las empresas humanas, pues sumadas todas ellas sus influencias son de alcance planetario. Es decir, y quiero ser muy claro al respecto, al tratar de conceptos económicos para las decisiones de gestión de recursos y para el diseño de leyes y reglamentos que impactarán a muchas personas debemos pensar en escala planetaria, pues es a esa escala que la humanidad está influyendo el funcionamiento de la naturaleza.

No fue sino hasta hace relativamente poco, último tercio del siglo XX, que se sugirió que las economías de los países tomaran en cuenta los recursos naturales en su contabilidad nacional y los incluyeran en las cuentas del gobierno y/o en las estadísticas nacionales como parte del reporte del Producto Interno Bruto. Se supone que México, a través de la secretaría del ramo, la SEMARNAT, en coordinación con las secretarías de economía y de hacienda y el Banco de México, hacen esta contabilidad, pero no se publican esos números. Lo poco que está publicado es insuficiente, con poco detalle, y es viejo, antiguo, no se le da el seguimiento que requiere ni se hace con la minuciosidad y reproducibilidad que debería. No es muy difícil incluir la cantidad de biomasa estimada o la cantidad de reservas de agua dulce, la cantidad de madera en pie, etc., todos ellos son conceptos semejantes a lo que ya se hace con las reservas de petróleo o carbón. Pero no se ha hecho de manera regular, entre otras cosas porque la asignación de valor a los recursos naturales y a las funciones de la naturaleza no son algo que se haya hecho antes y muchos de esos recursos no tienen un mismo “valor monetario” para distintos economistas. También es posible que algunas estimaciones se hayan hecho pero no se hayan publicado porque los números no son precisamente halagüeños y a los gobiernos les gusta que se publiquen las estadísticas de manera que parezca que lo que hacen significa algún progreso, algún cambio positivo respecto de la administración anterior.

Los recursos naturales pueden y deben contabilizarse para que las personas en general, así como los tomadores de decisiones y los oficiales de los gobiernos, en particular, estén enteradas de los costos reales de las decisiones.
Pero contabilizarlos no es lo mismo que igualarlos a valor metálico. El valor económico de un bosque como proveedor de oxígeno, un subproducto de la fotosíntesis, actividad biológica que fija el dióxido de carbono atmosférico, es un si se mide en biomasa, es otro si se mide en madera en rollo, es otro si se mide en biodiversidad, y estos valores no pueden aislarse del bosque como no puede aislarse la producción de biomasa total de la síntesis de clorofila. Así que si la biomasa del bosque aumenta, debe aumentar la cantidad de madera en pie, como diría un ingeniero forestal, pero no todas las áreas verdes en crecimiento son bosque. Hay áreas verdes en crecimiento estacional que se cosechan antes de cumplir un año, en ellas, el crecimiento neto es cero, porque se cosecha más o menos la misma cantidad cada año. Si eso se vende y se obtiene un beneficio económico este debe restársele al valor del área verde anterior, fuera bosque, pradera o pastizal. Pero en estas sumas y restas no se ha tomado en cuenta la capacidad del bosque para fijar CO2 y devolver oxígeno, lo cual muy bien puede tener un valor económico y se pueden hacer negociaciones en bonos de carbono.

La tendencia analítica y simplificadora del economista es parte de su método de trabajo, que nos ayuda a entender la naturaleza y las relaciones económicas; pero no debemos menospreciar la complejidad de la naturaleza, la complejidad en si misma implica riqueza.

Una empresa cualquiera refleja en sus cuentas el capital y algunos de los recursos con los que cuenta para generar bienes o servicios. Al revisar esas cuentas nos podemos dar cuenta de que no se incluyen los servicios de la naturaleza ni el valor de la gente, si acaso, el costo laboral; en cuanto a la tecnología, a veces se incluyen costos de capital fijo o depreciación de equipo, pero nada que nos diga el tipo de tecnología ni la escala de trabajo. Los servicios que presta la naturaleza a la empresa no sólo no son tomados en cuenta regularmente sino que se suponen siempre disponibles sin importar lo que la empresa haga ni su ubicación. Esta es la esencia de la economía, su sencillez, el valor de la conversión de activos y bienes a cantidades comparables con monedas, que es a su vez, su mayor defecto, debido a la sobre–simplificación de la información, que resulta en una pérdida neta de información para los que leen las cuentas.
Es de esta manera que una empresa de pesca puede mandar su flota a pescar y medrar, con el tiempo mejorar sus artes de pesca y pescar cada vez más y más eficientemente hasta que un día la pesca resulta una pérdida … la inversión en “capital de trabajo”, capacitación y demás ha provocado una capacidad de pesca que ha excedido la capacidad de regeneración de los bancos de peces y ya no hay ganancia o beneficio, sino una pérdida puesto que el esfuerzo de pesca implica un costo mayor al beneficio obtenido. ¿Por qué no resulta un beneficio para la empresa pescadora si tiene los mejores barcos y los mejores aparatos de localización por sonar? Porque ya no hay suficientes peces. ¿Cómo puede sucederle esto a una flota pesquera con tanto talento y tanta tecnología? Porque planificaron su operación a corto plazo y sin incluir en sus cuentas la dinámica de la naturaleza, ni la relación entre esta y la escala de su operación ni el impacto de su tecnología en la dinámica de las poblaciones de peces. Esta historia de las empresas pescadoras, que parece un disparate de ciencia ficción, ha ocurrido varias veces y se ha documentado, por ejemplo, en California, en la bahía de Monterrey, en Ecuador con la pesca de las anchoas, en el Mar del Norte, en el Mediterráneo, etcétera.

Esta forma de razonar, planear, hacer cuentas y tomar decisiones de inversión ha sido la historia de la economía occidental de los últimos trescientos años. La escala de las acciones del hombre, hasta poco después de iniciada la época de la revolución industrial, no influía de manera amplia en la economía de la naturaleza; los impactos de las actividades industriales eran, en su mayoría, locales. Y como la economía occidental se ha convertido en la economía dominante, con colonias y con imitadores en todo el mundo, los patrones de pensamiento que dominan la toma de decisiones son herederos de esta forma de trabajo, que si no se adecua a la nueva realidad tendrá consecuencias trágicas.