De los ciudadanos y la ciudadanía

 

De los ciudadanos y la ciudadanía

 

por      Manuel   Algara   Sánchez de las Matas

   Antes de entrar en materia debo aclarar el título para los menos avanzados, las niñas de primaria, los estudiantes con vocabulario aún reducido… Los ciudadanos somos las personas mayores de edad, los adultos, las personas que tenemos por ese hecho la cualidad política del poder ciudadano. Es decir, podemos influir en la política de la ciudad, podemos ejercer el poder político en cargos de elección popular, podemos reunirnos en asambleas y dar nuestra opinión, etcétera. Por otro lado, la ciudadanía es la cualidad del ciudadano. Ciudadanía es a ciudadano como valentía es a valiente. Como algunos jóvenes saben, al cumplir los 18 años pueden pedir su credencial de elector al IFE y se convierten en ciudadanos de pleno derecho. Antes de cumplir los 18 y tener su credencial son personas, pero no ciudadanos.

Cuernavaca, a diferencia de lo que piensan algunos, para mi es un lugar muy interesante, desde el punto de vista político, porque hay ciudadanos que vienen de otros muchos lugares, con costumbres e ideas dispares sobre lo que es la ciudadanía y cómo ejercerla, lo que es ser de “izquierda”, lo que es ser “conservador”, los “partidos verdes”, en fin, lo que hace a la política. Tenemos inmigrantes naturalizados mexicanos que, por ser residentes en Cuernavaca, pueden ejercer su ciudadanía aquí. Tenemos también “extranjeros”, personas que conservan su nacionalidad original y entonces tienen una “ciudadanía a medias”, es decir, pueden hacer muchas cosas en política, pero no pueden votar ni ser elegidos a un cargo político. Y también hay muchas personas como yo, y me temo que somos mayoría, los mexicanos por nacimiento que fuimos criados en otra parte del país y vivimos desde hace años aquí. Dicen que los viajes ilustran. Desde esta perspectiva, Cuernavaca es una ciudad con ciudadanos muy viajados, algunos de ellos ilustres.

¿Cuáles son los deberes ciudadanos? ¿Qué distingue a un ciudadano ejemplar de un ciudadano común? Los deberes del ciudadano son aquellas tareas que atienden a la política de la ciudad. Es decir, las tareas mediante las que los ciudadanos protegen la ciudad y sus bienes, atienden a las necesidades de la ciudad y hacen los planes de obras para su mejoría.

 

  Hace algunos días ya, el primero de julio, muchos ciudadanos fuimos a las urnas a votar. Estas urnas fueron instaladas por otros ciudadanos. Un tercer grupo de ciudadanos observó que las cosas se hicieran como deben hacerse, de acuerdo con la legislación vigente. A cada grupo de ciudadanos le damos un nombre, para facilitar el discurso. Unos votantes, otros fueron funcionarios de casilla, otros representantes de partidos políticos. Es decir la votación es un ejercicio de ciudadanía, la controlamos, la hacemos y la cuidamos todos los ciudadanos.

En estas pasadas elecciones, según sabemos por los resultados publicados por las autoridades y por Google, como el magnífico mapa que daba los resultados por entidad y por distrito y pintaba los estados con un color según fuera mayoría la de un candidato presidencial u otro,

(ver http://www.google.com.mx/elections/ed/mx/results)

en estas elecciones lo que vimos lo podemos entender como un “castigo” a los gobiernos anteriores. Por ejemplo, en Morelos, que antes, hace 6 años, había ganado el PAN, ahora ganó el PRD.

La responsabilidad de los ciudadanos es algo que se inicia antes del día de la elección. La ciudadanía inicia al convertirse una persona en ciudadano. La responsabilidad de los ciudadanos no termina con la exhibición de las mantas con los resultados de las casillas. De la misma manera, la ciudadanía no termina al recoger la credencial de elector después de votar. El cuidado de las cosas de la ciudad implica darle seguimiento a la actividad y ejercicio de las personas en quienes hemos delegado el poder político. De la misma manera que nos quejamos de o adulamos a Martínez Garrigós por las fuentes en Morelos Sur, o por el manejo del problema de la basura y las componendas y arreglos turbios, o por la instalación de lámparas de LED que a sólo unos meses de puestas ya no funcionan o se quedan prendidas día y noche, de esa misma manera debemos vigilar a los nuevos gobernadores, diputados, senadores, regidores y demás funcionarios públicos que nos representan y que ejercen el poder. No es la mejor estrategia ciudadana esperar tres años para votar en contra de un partido con la esperanza de que otro, el nuevo al que favorecemos, lo haga mejor. Creo es mejor estrategia estar atento, pedir información, exigir cumplimiento de las funciones primarias para las que fueron elegidos y, sobre todo, un buen manejo de los dineros públicos. Pocas administraciones han sido tan nefastas como la de Martínez Garrigós que dejó a Cuernavaca con deudas multimillonarias.

   La transparencia en la rendición de cuentas y en el ejercicio del poder y el presupuesto es una de las mejores formas de mantener nuestra ciudad, vigilar activamente a los funcionarios que así lo hagan es una de las mejores formas de ejercer nuestra ciudadanía. Involucrarnos en la política, parte de nuestra ciudadanía, no implica necesariamente ni pertenecer a un partido político, que es una opción, ni ser candidato o funcionario elegido. Involucrarnos en la política significa estar enterado de lo que hacen los políticos, de los cambios que hacen a las leyes los diputados, de las mil y una cuestiones que atañen a la vida armoniosa en la ciudad. Si así lo hacemos, creo que podemos aspirar a mejores comicios y mejores políticos; si nos limitamos a asistir el día de las votaciones creo que seguiremos dando bandazos cada tres años. 

Con mis mejores deseos en esta temporada navideña me despido de ustedes

Un abrazo

Manuel