Política de BASURA-CERO

Me han pedido que haga una entrada específica de Basura-Cero y explique cómo se puede implementar. Aquí va la primera versión . . .

            Una Política de Basura-Cero 
Una “política de Basura-Cero” es una forma de organización social, desde la producción y el consumo hasta la recuperación de materiales, que nos permite vivir satisfaciendo nuestras necesidades sin generar residuos sólidos urbanos.  Es un ideal, es como una utopía.  Por lo tanto se trata de una organización generada por el interés y la participación de la sociedad.   Es una política que define que la producción de bienes y servicios debe diseñarse de forma tal que todos los residuos resultantes sean biodegradables y/o útiles como materia prima para otro proceso productivo junto con una metodología de separación y colecta de tales residuos sólidos que permita su efectiva reutilización o su conversión a materia prima.  Se trata de imitar a la naturaleza donde todos los materiales son reciclados.

 

Cómo pasar de una sociedad de consumo a una sociedad de Basura-cero

Se requieren varios componentes, la mayoría de ellos conductuales, otros de actitud y aspiraciones ecológicas y filosóficas.  Sin embargo, se puede iniciar el camino con unos pasos prácticos que pongo a continuación. Estos tienen una secuencia lógica pero deben implementarse todos, de manera simultánea de ser posible.

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1 – Separar los RSU en materiales recuperables, dándoles valor y reincorporándolos al mercado. Para esto es útil la ubicación de botes para materiales recuperados limpios (que no desperdicios ni basura) de manera conveniente.  Es decir, los botes deben estar relativamente cerca del lugar donde se generan los residuos para poder separarlos limpios y depositarlos temporalmente. Estos botes se adornan con un color, un letrero y un dibujo o pictograma distintivos que facilita a todas las personas, desde los niños hasta los adultos mayores, separar y clasificar los residuos y correctamente.  El número de clases y, por lo tanto, de botes de materiales, no debe ser muy grande para que la clasificación sea relativamente fácil y ágil.

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2 – Producir composta a partir de los residuos orgánicos biodegradables. De preferencia no debe salir basura orgánica de las casas, ni de los restaurantes, ni de los jardines.  Lo que sale de la cocina, cualquier cocina es composta o materia prima para composta.  La cocina, por tanto, debe tener también sus botes con color y letrero para separar los materiales de empaque ya limpios según la clasificación aceptada.

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3 – Usar los mejores materiales, de preferencia naturales y biodegradables, siempre que se pueda; cuando estos no sean adecuados para la función de diseño usar materiales artificiales tales que puedan ser fácilmente reusados o convertidos en materia prima para otro proceso productivo. Es decir, durante su recuperación y reuso no deben desprender sustancias tóxicas ni afectar a quien los maneja. De ser así se clasificarán como residuos peligrosos y su manejo deberá ser hecho por gente calificada y con las protecciones necesarias.

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4 – Diseñar una red de talleres de recuperación de materiales de manera que cada persona pueda ir desde su casa a uno de ellos, el que le quede más cerca, en “poco tiempo” y obtener una suma de dinero por los materiales que le signifique un beneficio económico.  Estos talleres de recuperación de materiales deben asociarse con los centros de acopio, que deberán ser sitios bien equipados, con patio de maniobra para camiones grandes, básculas certificadas, montacargas, etcétera, para hacer las operaciones necesarias que permitan la comercialización y el transporte de los materiales recuperados a las fábricas que los utilizarán como materia prima.

 

De esta manera no tiramos basura a las calles ni a las barrancas ni destinamos grandes terrenos para almacenar basura, se protegen el entorno y la salud pública.

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