Primera opción a la política de la Basura-Cero

Entre las opciones a la Política de Basura-Cero anoté cuatro en una entrada anterior. Explicaré en qué consiste cada una. Ahora empiezo con la 1.

Opción 1
Yo pongo mis residuos en una bolsa y lo demás se lo dejo al sistema de limpia de la ciudad.

Esto es lo que la mayoría de las personas hemos venido haciendo hasta hace poco. Ahora nos damos cuenta, desgraciadamente, de que es poco. Debemos hacer mucho más. Sobre todo, debemos involucrarnos en los procesos de manejo y disposición final de la basura si no queremos tener problemas de contaminación, en especial de agua y aire.

¿Por qué es que poner la basura en bolsas para que las lleve el carro de limpia municipal no es suficiente? Así lo hacía mi madre, y su madre antes que ella.

Resulta que hasta hace relativamente poco tiempo, la “disposición final” de la basura consistía en tirarla en terrenos baldíos lejanos, así de simple. La ubicación de los terrenos era, de preferencia, en las afueras de las ciudades; como quien dice, si no lo veo no me hace daño. La mayor parte de la poca basura que se generaba era orgánica, cien por ciento bio-degradable. Así que no representaba ningún problema, excepto para los vecinos de los predios a donde la tirábamos. Conforme la cantidad de personas que vivimos en las ciudades aumentó, y la complejidad de la vida moderna y los mecanismos de mercado alentaban el consumo, así aumentaba la producción de residuos. Al mismo tiempo, se incorporaba el uso de un conjunto cada vez más complejo de sustancias nuevas, muchas de ellas xeno-bióticas, es decir, sustancias artificiales que no tenían paralelo en la biosfera, tanto en la industria como en los productos de consumo. Naturalmente, todas esas sustancias, tarde o temprano, pasaban a ser parte del río de RSU que salían de las ciudades en los carros de basura. Esto, aunado a la cantidad creciente de basura provocó un cambio en la percepción del asunto. Se provocaba mucha contaminación y había el riesgo de que sustancias tóxicas contaminaran el agua y el suelo. Se iniciaron estudios al respecto y, al mismo tiempo, se desarrolló la tecnología del relleno sanitario.

Los estudios mostraron que la basura sí contaminaba mucho, incluso que la fermentación o descomposición de la basura generaba biogás, una mezcla de gases rica en metano, mezcla que era combustible. Finalmente, hoy sabemos que el metano es un gas con efecto de gas invernadero y que, como tal, tiene un poder superior al del CO2.

Las personas que se han interesado en estudiar este asunto han establecido lo siguiente: En 1950, el ciudadano mexicano promedio producía menos de medio kilogramo de basura al día. En 2010, el ciudadano promedio genera alrededor de 1.3 kilogramos de basura por día. Producimos más del doble de basura por persona que hace sesenta años.

Actualmente, en Morelos, por ejemplo, existe un relleno sanitario que funciona bien y que trabaja de acuerdo a la NOM-083. Este relleno sanitario regional se llama La Perseverancia y está en el oriente del municipio de Cuautla, casi en los límites con el municipio de Villa de Ayala, o Ciudad Ayala. La Perseverancia está recibiendo (julio de 2012) entre 600 y 800 Ton RSU/día. La población del estado de Morelos supera con mucho el millón de habitantes, somos exactamente 1’777,227 habitantes (según el censo de INEGI de 2012). Esto significa que producimos alrededor de 2,310 Ton/día de RSU entre todos (sí, son dos mil tres cientas toneladas por día).
Que al relleno sanitario de La Perseverancia estén entrando entre 600 y 800 Toneladas diarias significa que más de 1500 Toneladas de RSU están siendo tiradas en basureros al aire libre y en tiraderos clandestinos ¡cada día!

Multitud de terrenos y barrancas están siendo contaminadas con basura que, a los pocos días, huele mal. Con las lluvias, la basura se moja, el agua, el disolvente universal, disuelve algunas sustancias y acarrea estas y otras, en suspensión, formando lo que se llaman los lixiviados, lo que en las charlas de café se llama “el jugo de la basura”. Estos lixiviados pueden ser tóxicos. El agua que corre bajo la tierra, fenómeno común en Morelos, es el agua que antes, días o semanas antes, cayó del cielo, limpia, en forma de lluvia. Cuando pasa por debajo de un terreno con basura se contamina con los lixiviados y cambia su calidad de agua, de agua potable, fuente de vida, a agua sucia y difícil de tratar para su aprovechamiento.

Cuando el terreno que recibe la basura es grande y los que llevan basura allí son muchos, como ocurre en algunos lugares, la basura es amontonada de forma que a los pocos días ocurre un fenómeno muy simple pero de consecuencias grandes a largo plazo. La descomposición de la basura pasa de aeróbica, es decir, en presencia de oxígeno, a anaeróbica, es decir, en ausencia de oxígeno. Este simple cambio provoca aumento en la temperatura de la basura y la producción de gases como efecto secundario. Cuando ha pasado bastante tiempo, uno de estos gases empieza a ser más y más abundante en la mezcla. Ese es el gas metano. Este proceso puede continuar por mucho tiempo. Esta es la razón por la que los incendios son tan comunes en los tiraderos a cielo abierto. La mayoría de los gases del biogás son combustibles, pero el metano es un combustible excelente. El biogás, cuando no se quema o aprovecha, se escapa a la atmósfera. Así, los terrenos que reciben basura de manera irregular y no son trabajados como debe ser, son fuente de contaminación de agua y de aire.

 

 

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