Nota del diario The New York Times

El 14 de noviembre de 2008 fue publicada una nota en el prestigioso diario

The New York Times, de Nueva York

(link:

http://www.nytimes.com/2008/11/14/science/earth/14brfs-GROUPSETTOSU_BRF.html?_r=1&emc=tnt&tntemail1=y   ),

que informaba de la intención del grupo “Center for Biological Diversity” (el Centro pro Diversidad Biológica) de poner una demanda contra la EPA (Environmental Protection Agency, la agencia de protección ambiental de los EEUU) por no hacer efectiva la Ley de Aguas Limpias (Clean Water Act) y permitir la acidificación de los océanos.

La amenaza no es vacía y descansa en ideas, datos y conceptos sólidos.

El mismo grupo expuso el problema de la acidificación oceánica (ver link:
http://www.biologicaldiversity.org/news/press_releases/ocean-acidification-08-15-2007.html )

Aunque la nota de The New York Times es poco específica y no ha tenido seguimento hasta la fecha (14-dic-2008), es interesante porque pone un alerta respecto de la seriedad de la contaminación atmosférica y sus consecuencias oceánicas.

Un año antes de la aparición de la nota en The New York Times, en noviembre de 2007, anotamos que la contaminación atmosférica por CO2 será una causa de acidificación oceánica.

Un lector de nuestro web log de CONPROVA me preguntó cómo era esto, y si podía yo escribir algo para aclarar el punto. La cuestión de la acidificación del agua de los océanos se desprende de las leyes de conservación de Lavoisier y de las leyes de la física y la química de gases y líquidos. El CO2 que hemos estado arrojando a la atmósfera en cantidades inmensas y crecientes desde hace más de ciento cincuenta años no desaparece. ¿Cómo es entonces que la concentración atmosférica ha pasado de poco más de 2% a sólo 3% en todo este tiempo? Una parte se ha convertido en biomasa, ciertamente, pero hemos colectado y destruido, quemado, cosechado o convertido más biomasa de la que hemos protegido. Las evidencias abundan. Las superficies boscosas de hace 150 años se han reducido en todo el mundo. En algunos países europeos, por ejemplo, no queda casi nada de esos bosques de hace 150 años. En México y Brasil se deforestan cada año miles y miles de hectáreas. Algunas son sustituidas por plantaciones, otras por pastizales, en el peor de los casos son sustituidas por superficies asfaltadas en ciudades y pueblos, pero el efecto neto es la liberación de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera y una pérdida enorme de biodiversidad. Aunado a esto, se han quemado millones de barriles de petróleo durante el mismo lapso, convirtiéndose en vapor de agua, hollín y CO2. Entonces todo el exceso de CO2 liberado va a alguna parte. ¿A dónde va, si no es a la atmósfera? A los océanos.

Para nuestra fortuna, el CO2 es bastante soluble en agua, de manera que los océanos han servido de sumidero del gas durante décadas; de hecho, si lo pensamos bien, durante siglos y siglos. Normalmente y durante muchos años, la entrada de CO2 al agua de mar era un fenómeno que pasaba desapercibido porque los ciclos bio-geo-químicos se encargaban de aprovechar el gas y convertirlo en sustancias útiles o era capturado en carbonatos que precipitaban al fondo del mar.
Debido a que los océanos no pueden recibir indefinidamente cantidades enormes y crecientes de CO2 sin cambio alguno, lo que está pasando es una leve pero continua acidificación por la presencia de CO2 que ya no es capturado y convertido en otras sustancias a la velocidad necesaria.

Este aumento en la concentración de CO2 en el agua de mar podrá provocar graves consecuencias, entre ellas la extinción de especies sensibles a los cambios de pH.

El uso de tecnologías alternativas para la producción de energía, como páneles fotovoltáicos y turbinas de viento y el consumo racional de recursos son las formas más importantes e inmediatas de disminución de nuestro impacto ambiental y de la emisión de CO2 a la atmósfera.

En CONPROVA seguimos trabajando para hacer de nuesto entorno un lugar permanentemente habitable.

Felicitamos a las autoridades locales por su apoyo al 1er Foro Iberoamericano de Ciudades Verdes recientemente celebrado en Cuernavaca. Ojalá y este foro no sea el último.

A todos nuestros visitantes les deseamos unas felices fiestas y un año 2009 pleno de progresos en la conversión a tecnologías y hábitos verdes.